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San Anselmo de Canterbury

Gripe

Amparo Latre Gorbe - publicado el 26/01/17

Me pregunto cómo sería la gripe sin niños.

Supongo que sin niños, dormiría mal debido a la fiebre, pero no tendría que levantarme de la cama chocándome de lado a lado del pasillo para suministrar antitérmicos al resto de miembros de la familia afectados por el virus.

Sin niños, a eso de las seis o las siete de la mañana, cuando la fiebre empieza a bajar, me quedaría completamente dormida hasta el mediodía, recuperándome. En mi caso, a esa hora, he de despertar a los que tienen que ir al colegio y darles mil besos antes de salir de casa. Después intento descansar, pero mi mente está demasiado activa como para quedarme dormida.

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Tampoco tendría que salir de casa con las manos heladas y tiritona para ir a buscar a mi hija a la salida del colegio. Esto en parte habría sido evitable si hubiera pedido «el favor» a alguna madre amiga, pero pensé que mejor intentaba llegar yo a todo. Qué error cometemos las madres cuando necesitamos ayuda y no la pedimos. En el fondo de esta cuestión lo que hay es soberbia.

Con este trajín, ni dejo que la gripe me atrape del todo; ni termino de estar al 100%.

Una madre amiga me contaba hace unos días que su médico le dijo a mitad camino entre la seriedad y el enfado: «tienes que hacer reposo». A lo que ella nada enfadada pero muy seria le contestó: «¡Ingrésame!» Terminaron echándose unas risas los dos. Pero sí, así es la vida. Estos virus son además unos desalmados; atacan a varios miembros de la familia a la vez o justo cuando uno de los cónyuges no puede quedarse en casa. Se necesita ser malo. En fin.

Sin niños la gripe sería más «de libro», pero me perdería ver entrar a Sara en mi habitación con su maletín de la «Doctora Juguetes» dispuesta a hacerme un «chequeo».

Hoy cuando ha terminado «la revisión completa», me ha hecho un masaje y se ha asegurado de que bebía mucha agua (Sara ha heredado de su abuela eso de que no hay penas que no alivie un sorbo de agua) me ha confesado que está nerviosa si yo estoy enferma.

Yo no sé si los virus oyen, pero creo que la confesión de Sara ha marcado un punto de inflexión. Mañana estaré totalmente recuperada. No puede ser de otro modo. @amparolatre

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