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“Deliciosa calma” y su modelo de mujer

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Pues va a ser que no me gusta tanto el anuncio de “Pavofrío” que tanto éxito está teniendo.

Lo vi la primera vez y me reí con esos menús tan originales en el local “Deliciosa calma”, pero ayer volví a verlo y me dejó regustillo amargo.

Con tres niños de edades distintas, trabajando dentro y fuera de casa y un marido que suele tener trabajos muy absorbentes, sé qué es el estrés. Sé qué es sentirte sola en muchas batallas y cómo es eso de estar al límite del cansancio físico y mental, un día, otro y otro. También cómo es llorar de alegría y cómo la ternura de un niño de tres años puede hacerte olvidar el dolor de espalda.

  • “¡Sara, gracias por este dibujo. Es de mi color favorito!”.
  • “Tú haces cosas por mí y yo hago cosas por ti”.

Sé del poder de la noche y cómo después de levantarme diez veces a causa de la tos o la fiebre, mi mente positiva lo ve todo de color negro y me cuesta controlar los pensamientos negativos. Sé lo que es aguantar una jornada laboral después de una noche así, necesitar como el aire que alguien te diga que eres una buena madre o que es normal que pierdas la paciencia con la que tienes encima y escuchar a cambio “pues sí que estás nerviosa hoy”. Y cómo duele ver a uno de los tuyos sufrir y tener la intuición  de que no estas acertando. También cómo de rico sabe un abrazo de un hijo o tu pareja que te susurra al oído “gracias por ayudarme”.

Sé qué es la maternidad. Nadie me lo tiene que contar. Y gracias a mis padres, no me he llevado ninguna sorpresa. Sabía de antemano que venía acompañada de mucho sacrificio y que dar vida implica “romperse”. Vi a mis padres renunciar a todo durante muchos años. Su vida éramos nosotros. Ni un café, ni un viaje, ni un comentario que nos hiciera pensar que estaban amargados. Al contrario, un testimonio de mucha altura de una vocación libre y cabalmente asumida. Un trabajo en equipo bien hecho.

Volviendo al spot, no veo en las mujeres del vídeo ningún modelo nuevo de mujer, que es lo que “Pavofrío” dice perseguir con su “Deliciosa calma”. Veo mujeres hartas que se desahogan con otras mujeres con un puntito de rebote. Mujeres que no salen de ellas mismas para hacer frente al desencanto, cuando la maternidad es precisamente eso, salir de uno mismo.

Sé por experiencia, cómo es desahogarse con otras mujeres, porque yo lo he hecho. Pero es una actitud con la que solo he logrado hacer mala sangre. Ni me ha ayudado a acercarme más a la ansiada conciliación, ni a estresarme menos. Más bien al contrario.

Creo que estamos ante un trabajo divertido y técnicamente muy bien hecho, pero que desenfoca bastante el problema. Encontraremos una solución en el seno de matrimonios fuertes, que se entiendan, que compartan el montón de trabajo que hay en una casa con hijos para que no las asuma solo uno, que sepan curarse las heridas el uno al otro y mirar juntos hacia un horizonte común. En definitiva, que tengan clara su vocación al matrimonio. Mi marido también vive estresado, trabaja una barbaridad y se esfuerza mucho por ser un buen padre y esposo, aunque no siempre acierta. Y es con él con quien quiero irme de cenita romántica a un restaurante como el de esta campaña publicitaria, para llorarle en un rincón que me he equivocado, para decirle con rabia si también a él le tientan con una oferta laboral dicéndole que el horario es de 8 a 3, “ideal para una madre de familia”; o para encontrar la manera de decirle sin herirle que necesito más compromiso por su parte en casa y escuchar con humildad, dónde tengo que dar yo el do de pecho.

Ayer viendo el vídeo con él, me sentí mal cuando alguna de estas mujeres se refería con un pelín de desdén “al padre de sus hijos”. No es ese el tono que me gusta utilizar a mí, no me identifico en absoluto. Tengo además la seguridad de que mi marido jamás hablaría así de mí.

Hecha la crítica y teniendo claro que la solución a las dificultades que trae el día a día con niños no es tarea fácil en la práctica, aunque la teoría está clara, sé lo necesario que resulta el desahogo y nadie como una mujer para entender a otra mujer, en esta materia. Yo sin embargo, prefiero avanzar, ir a mejor, dar un paso al frente que me ayude a crecer. A estas alturas de mi vida gritar a los cuatro vientos lo harta que estoy no me aporta nada, la verdad. @amparolatre

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