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Del miedo a la confianza

© SplitShire
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No me gustan nada los temas por los que últimamente la adolescencia ocupa las portadas de los medios de comunicación.

Será también que tengo un hijo adolescente. Será.
La ballena azul y las noticias sobre suicidios juveniles de los últimos días, me tienen el corazón encogido y provocan que mire a mis hijos desde el miedo y no desde la esperanza o la confianza. Algo que no me gusta ni un poco. Así que, colegas comunicadores, hablemos también de las cosas buenas que les suceden a estos chicos, de su capacidad para resolver problemas, para hacer le bien, para luchar por sus ideales.
Sepamos ver la noticia también en esta cara de la moneda.

Por favor, os lo pide una colega, madre de un adolescente. A ratos un poco «petardo», pero que trata a su hermana pequeña con una ternura que eriza el vello; que me saluda y se despide cada día con un beso y que me pregunta qué me pasa cuando me ve de mal humor. Que a pesar de estar ya a mediados de mayo no quiere tirar la toalla y hoy cuando se ha ido al colegio me ha dicho «voy a hacer todo lo que pueda para mejorar». Esa es la actitud, sí señor.

© SplitShire
A diario percibo  su necesidad de encontrar referentes que le muestren el camino; veo cómo abre los ojos cuando le cuento historias de chicos de su edad que hacen grandes cosas y su incredulidad cuando hablamos de la facilidad con la que otros arruinan su vida a base de entrenarse en la toma de decisiones equivocadas.
Ayer durante la cena salió el tema de la «ballena azul» y me sentí afortunada de tener unos hijos que sienten la necesidad de contarle cosas a su «madre pesada». Afortunada de poder estar junto a ellos, justo en ese momento en el que salieron no uno, sino muchos temas cruciales y afortunada de saber qué decirles.
Les sorprendió que supiera un montón de detalles que ellos desconocían del juego macabro de los 50 retos. Les encantó que les dijera que ante el mal no podemos quedarnos de brazos cruzados; que es más interesante lo que han hecho los jóvenes brasileños poniendo en marcha el juego de la ballena rosa. Espero haberles convencido de que siempre, siempre, deben alejarse de todo lo que huela a secretismo y de que el tiempo juega en contra cuando se trata de buscar soluciones. Cuanto antes nos cuenten que algo no va bien, más sencillo será encontrar una solución.
Qué conversación tan interesante tuvimos anoche. Y eso que la manteníamos en clave, porque en la mesa estaba también su hermana pequeña y los dos mayores sabían que era un tema «heavy» para ella. Veremos cuál ha sido la versión particular que ha contado en la asamblea de la mañana, sobre la ballena azul.
Ballenas, suicidios, series de televisión sobre el tema. Estos chicos lo tienen todo, pero no lo tienen fácil. A partir de cierta edad el dilema para mí no es tanto si vemos o no determinados contenidos; sino hacerlo en un contexto que favorezca dar claves para el análisis e interpretación de unos hechos, en el que puedan hacer preguntas y encontrar pistas sobre cómo vivir.  Cuando en casa logramos aportarles algo de luz (eso se nota sobre todo en su mirada) es cuando yo consigo que desaparezca el miedo. @amparolatre
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