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Compartiendo que es gerundio

© Sean McGrath
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¿A quién no le cuesta compartir? A mí me costaría dejarle mi coche o mi casa a según qué personas. Y aunque creo que no tengo mucho apego a las cosas materiales, me cuesta compartir mi tiempo de intimidad o de soledad. Esos minutos que consigo solo algunos días para leer un poco o hablar con una amiga por teléfono. Por no hablar del dinero ¿a quién no le cuesta ser generoso con lo que cuesta tanto ganar?

En fin que para los mayores tampoco es fácil.
A Sara, nuestra benjamina, le cuesta compartir. Cada vez que vamos al parque se repite la misma historia. Da igual que nos mentalicemos y nos prometamos que hoy sí lo va a hacer. De nada sirve volverse a casa porque no es capaz de prestar ninguno de los cachivaches que lleva; le cuesta compartir y punto.

Hay días que lo llevo mejor y otros en los que la situación me incomoda. Depende mucho de de cómo reaccionen los otros padres, los otros niños y sobre todo de si siento que conecto con mi hija. Sentir que no lo logro es lo que más me hunde en estos casos.

Hombre con corazón de papel en sus manos
© Sean McGrath
Compartir es un arte que se entrena, porque de entrada lo que despierta es cierta resistencia. Con niños tan pequeños una nunca sabe hasta qué punto hay que forzar un pelín o cuándo es mejor simplemente dejarlo estar. Supongo que como en tantas cosas lo mejor es que ellos experimenten que ser generoso es mucho más divertido. Ayer fue uno de esos días en los que sentí que dimos un paso adelante. Su amiga Claudia había traído un carrito precioso con un montón de cosas que no tuvo ningún problema en compartir con Sara, que solo llevaba un «pompero» y un muñeco de goma. Esta vez no tuvo problema en dejar ambas cosas en el carrito mezcladas con las de su amiga. Todo un avance. Al rato llegaron otros niños con sus juguetes y la «magia» siguió funcionando. Uf qué relax.
En un momento dado le dije «estás jugando genial, ¿lo notas?». Sara solo tiene tres años y medio pero podemos mantener conversaciones muy interesantes. Por la noche, tumbada con ella en la cama retomé el tema y le pregunté si se lo habría pasado igual de bien si no hubiera compartido sus cosas con los otros niños. 
Sé que la batalla no está ganada, pero ayer dimos un paso de gigante. O mejor dicho, lo dio ella. Y en estos casos, en los que son ellos los que llevan las riendas es cuando sientes que verdaderamente ha habido un avance.
Después de leer varios artículos sobre este asunto he llegado a dos conclusiones. La primera, que tengo cierta «fijación-obsesión» con la generosidad y la segunda, que creo que en los últimos meses me he equivocado al insistirle a Sara que compartiera sus juguetes en situaciones en las que ella no quería. Como sé que no soy la única madre con este frente abierto, aquí os dejo las reflexiones que me han parecido más interesantes:

1- No se debe obligar a un niño a compartir. El niño tiene que estar preparado. Y para eso debe ser estimulado por sus padres, familias, y educadores. La mejor forma de educar a los niños a que sepan compartir es con el ejemplo. Deja que tu hijo te vea compartir.

2- La utilización de palabras que estimulen y motiven a compartir también es importante. Cuando el niño deje que otro niño toque sus juguetes, felicítale.

3- Aprovecha situaciones que exijan compartir para enseñar a tu hijo a hacerlo.

4- Fomenta el juego en grupo con tu hijo. Además de compartir él aprenderá también a colaborar, a expresarse, y otras habilidades sociales.

5- No compares a tu hijo con otros niños. No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo. Las habilidades sociales duran toda una vida y crecen a medida que nosotros mismos crecemos.

6- La mayoría de los niños sólo estarán preparados para compartir juguetes y otros materiales a partir de los 4 ó 5 años.

Creo que a partir de ahora intentaré relativizar el hecho de que mi benjamina no se anime a soltar su muñeco y pondré el acento en mostrar con toda la gracia de la que sea capaz cómo podemos hacerlo el resto de miembros de la familia. Seguro que de este modo salimos todos ganando. @amparolatre

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