Aleteia

Adicciones

Comparte
¿Qué imagen damos los padres del mundo de los adultos? ¿La imagen de una etapa de la vida a la que apetece llegar, o más bien todo lo contrario? ¿Contagiamos a nuestros jóvenes ganas de llegar donde estamos nosotros?

Esta pregunta de una médico de «Proyecto Hombre»ayer en la Escuela de Padres del colegio de mis hijos, durante una charla sobre adicciones, me dejó «tocada». Pero no hundida; eso nunca, porque en mi cabeza no cabe otra opción que la de ponerse «manos a la obra».

jóvenes bebiendo

El riesgo de que nuestros hijos se vean atrapados en alguna adicción es uno de los mayores temores de los padres. En España, los doce años (la edad de mi hijo mayor) es la edad a la que un porcentaje demasiado alto de chicos y chicas tiene su primera toma de contacto con el alcohol.

Más allá de los datos y las cifras la charla me resultó muy interesante porque se explicó con mucha claridad cuál es el caldo de cultivo para que como decía la ponente, Lourdes Azorín, «estemos perdiendo la batalla al alcohol». Se empieza a consumir muy pronto, en casa y con el objetivo fundamental de «perder el control». En este sentido la primera llamada de atención de esta doctora fue la de recuperar el valor de la lucided y del hecho de estar con los cinco sentidos, frente al sinsentido que siempre supone «estar fuera de sí».

Como siempre, es fundamental el testimonio de los padres en unos cuantos asuntos, que no suelen ser la prioridad y que como una lluvia fina, van calando en nuestros niños. A saber.

Si permanentemente transmitimos imagen de estrés, agobio y falta de entusiasmo, nuestros hijos no tendrán ningún deseo de llegar a la edad adulta para lograr su realización personal, ni para aportar su granito de arena en la construcción de una sociedad mejor.

«¿Damos envidia?», nos preguntaba ayer Lourdes a los padres. «No lo sé», pensaba yo un tanto decepcionada de mí misma. Últimamente estoy tan cansada, que me temo que mis hijos no quieran parecerse a mí, ni un poco.

Anoche sin ir más lejos «mi mediana», que tiene un don especial para «dar en el clavo», cuando le di las buenas noches me susurró, «haz el favor de dormir bien, que tienes unas ojeras…». Su sinceridad me encanta.

Este testimonio de «adultos a los que quieran parecerse» pasa inevitablemente por un debate permanente y sincero en casa sobre la vocación, sobre qué es lo que nos mueve en la vida, sobre qué es lo que nos ilusiona. Sobre qué cosas pensamos que se nos dan mejor o con las que podemos aportar más y sobre si nos movemos por esto último o fundamentalmente por el dinero.

Creo que hace demasiado tiempo que mis hijos no me escuchan decir que para mí no hay nada más apasionante ni que me realice más como persona que verles crecer y acompañarles en el camino de la vida.

Otro de los asuntos clave con el que desde casa podemos hacer una labor fundamental de prevención es plantear un ocio saludable, tranquilo, que integre a distintos miembros de la familia. Lourdes Azorín definió la tendencia a una «diversión compulsiva» como una «bestia negra» contra la que hay que luchar a toda costa, porque el disfrute de la vida va más allá de este modo acelerado de hacer.

Así como ofrecer un ejemplo potente sobre el cuidado de nuestra propia salud. Si nuestros hijos ven que no nos cuidamos y que no tenemos un equilibrio de alimentación, descanso y consumo de televisión, será difícil que ellos lo tengan.

En definitiva, todo esto tiene mucho que ver con la ansiada búsqueda de la felicidad, que nuestros chicos y chicas también persiguen a toda costa y que no está en otro lugar que en unas relaciones personales auténticas en la familia y entre amigos. Antes de la edad crítica en la que empezamos a perder incidencia en las decisiones de nuestros hijos es en la familia, donde mejor podemos sembrar todos estos valores.

Lo dicho, «tocada», pero no «hundida». Tenemos mucho trabajito entre manos. A por ello. ¡Gracias Lourdes por una ponencia estupenda! @amparolatre

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Amparo Latre Gorbe
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más