Aleteia

A vueltas con los Reyes Magos

Comparte
Comenta

Lo digo siempre. Da igual lo que hagas, porque es en esos momentos en los que estás más liada, más estresada o más con la cabeza en otras cosas, cuando tus hijos vendrán con una historia o un dilema que exigirá que tú estés con los cinco sentidos.

Después de varios días estupendos con la familia, hoy hemos hecho un largo viaje de vuelta a casa y a la rutina. Para mí son días muy largos, me atrevería a decir que los más agotadores, si tuviera que escoger de entre mis días, alguno especialmente intenso.

Hacer maletas, viajar, deshacer maletas, poner lavadora, revisar que las mochilas y todo lo del cole esté a punto para retomar las clases…

En estas andaba yo cuando Irene ha venido insistente a preguntarme sobre los Reyes Magos. No era la primera vez esta Navidad y no hay cosa que me dé más rabia que mis hijos se enteren por otros de las cosas importantes. Así que mi marido y yo hemos dejado lo que teníamos entre manos y nos hemos puesto manos a la obra.

El resultado ha sido esta carta que compartimos con vosotros, por si hay algún padre al que le pueda servir para afrontar este momento tan especial con sus hijos. Después de acostar a nuestra hija pequeña, le hemos pedido a Irene que nos la leyera al resto de la familia. Ha sido de esos momentos bonitos, que a menudo se viven en los hogares con niños.

Esperamos que os guste. @amparolatre

Hola Irene,

Somos los Reyes Magos.

En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo es tu corazón. Te vamos a querer siempre, incondicionalmente, por lo que eres, no por lo tienes o lo que vales.

Sabemos tantas cosas de ti como tus padres, sabemos que te apasiona cantar, leer, bailar, Soy Luna, jugar con tu hermana (también con tu hermano, a pesar de las discusiones, que hay que mejorar).

Sabemos que este año tomarás la Primera Comunión, que te gusta viajar con papá, y también quedarte a solas con las chicas, que llevas soñando tiempo con un viaje a Eurodisney y que tienes amigas maravillosas.

Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que eras una niña creativa, sensible, trabajadora, ordenada y también un poco tozuda (hay que ir cambiando ese mal humor que a veces asoma).

Y sabemos que pronto vas a cumplir 10 años … Uf, cómo pasa el tiempo.

Sí, ya eres mayor. Y, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo “nuestro secreto”. Cuando una niña deja de ser tan niña, y convierte en una niña grande, está preparada para guardar nuestro secreto sin decírselo a su hermana menor o a otros niños que todavía no lo saben.

Sí, pocos saben la gran verdad… y para conocerla, hay que ser capaz de guardar el gran misterio de los Reyes Magos sin decírselo a los demás. Querida Irene, ha llegado el momento de que lo sepas tú.

Nuestro gran secreto es que … nosotros hace tiempo que estamos en el Cielo, junto a Jesús, y que seguimos presentes en la tierra de otra forma.

Hoy, en enero de 2017, no existen ya Melchor, Gaspar y Baltasar como personas humanas, pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Y te ponen juguetes, sobre todo porque te quieren muchísimo. En la familia se quiere porque sí, como Dios nos quiere a cada uno. No se quiere por ser alta, baja, guapa, fea, rubia o morena o porque saques mejores o peores notas (hay que seguir sacándolas buenas, eh). Por supuesto tus padres te ponen juguetes de nuestra parte porque durante todo el año te esfuerzas en ser una buena hija, una buena hermana, una buena amiga, en fin: una buena niña que se merece que sus papás le demuestren (también con cosas materiales) que están muy orgullosos de ella.

Querida Irene, tus papás son todavía más felices desde que tú naciste, porque tú eres su querida hija y no una niña cualquiera. Tus padres son felices contigo porque disfrutan de ti, de tu inteligencia, de tu bondad, de tu cariño, de tu manera de ser.

Por cierto, un paréntesis: ya sé que te gusta que Papa Noel venga el 24 y todas esas cosas, pero no le hagas mucho caso. Los de verdad, los Reyes, los Magos, los sabios de Oriente somos nosotros, los que se hincaron de rodillas ante Jesús y le llevaron oro, incienso y mirra. Puedes leer nuestra historia en el Evangelio de Mateo (2, 1-12). Allí se cuenta lo que nos pasó de verdad hace 2017 años. Algo tan, tan, tan importante que cambió y sigue cambiando todavía la historia del mundo.

Todos, tú también, vamos caminando en la vida; vamos buscando la verdad, la luz, la belleza, la Estrella de Belén. Todos queremos lo mejor para nosotros y deberíamos querer también lo mejor para los demás, especialmente para los más débiles. Nunca dejes de seguir la Estrella y acompañarnos en esta aventura. Nunca olvides que el regalo mayor está en las manos que lo ofrecen y no tanto en lo que hay dentro del paquete. Nunca dejes de arrodillarte ante Jesús, los cristianos sabemos bien que así nunca nos arrodillaremos ante nadie más. Nunca dejes de hacer regalos (de los gratuitos, inmateriales, de los que no cuestan nada, pero valen mucho: sonrisas, abrazos …). A tu hermano Ángel ya le escribimos una carta parecida hace tres años y ha sabido guardar muy bien el secreto. Haz tú lo mismo ahora, especialmente con la pequeña Sara, que, es cierto, tenéis razón, está para comérsela. Guardar el secreto, conocer parte del Misterio es una gran responsabilidad. Tú, que ahora ya lo conoces, ayúdanos a guardarlo bien. Cuando los niños que no lo saben, estén preparados y sean mayores como tú, déjalo de nuestra cuenta, que ya les escribiremos una carta personal. Contamos contigo, Irene. Eres una bendición, un regalo.

¡Que Dios te acompañe siempre!

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá Isidro y de mamá Amparo (y de los abuelos, y de los tíos).

P.D.: Guarda esta carta para siempre en un lugar secreto. Cuando hayas terminado de leerla, corre a abrazarte a papá y a mamá (y a Ángel, claro). Ahora ya estás preparada para preguntarnos todo lo que quieras.

Nosotros, como ellos, te queremos mucho.

Un beso enorme,

Melchor, Gaspar y Baltasar.

Comparte
Comenta
Newsletter
Recibe Aleteia cada día