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A leer se ha dicho

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Hay que ponerse a leer sin perder un minuto “La alegría del amor”, la exhortación apostólica sobre el amor en la familia, que se ha hecho pública esta mañana. De momento solo he leído resúmenes del documento, pero me parecen “palabras mayores”. Y precísamente por eso, no es para leerla de un atracón.

Abril es un mes en el que me gusta escoger bien las lecturas; no solo las mías. También es verdad que es un momento fácil para ello, porque es cuando las editoriales hacen sus mejores campañas, pensando en el día del libro y casi todas las mañanas en mi bandeja de entrada me encuentro con varias recomendaciones bibliográficas.

Es un momento del año en el que disfruto de manera especial escogiendo títulos con los que sorprender a cada uno de mis hijos.

Acertar con una niña de tres años no tiene mérito. Me parece sencillo. Además hay que admitir que entre los profesionales del sector hay auténticos artistas. Hay libros que son verdaderas joyas, no solo por la historia, sino por las ilustraciones. En blanco y negro, este año he descubierto un libro diferente, interesante; para mirar, más que para leer. Lo ha publicado San Pablo y se titula “Soy un punto”. A primera vista puede parecer para niños, pero es para todos las edades. Yo lo he dejado, como el que no quiere la cosa, en el comedor; al alcance de todos, a modo de experimento. Esperando pacientemente para ver cuál es la reacción de cada uno.

Atinar con lecturas para preadolescentes (9 y 12 años) tiene más complicación. En casa este es nuestro mayor reto este año. Admitimos sugerencias.

A los que tengáis hijos de estas edades os recomiendo “La lección de August”. Nosotros lo hemos leído todos y da mucho juego. El protagonista es un niño de once años, que padece una deformación física en la cara y que por primera vez va al colegio. Una historia de amistad, donde se plantean también valores como la lealtad o la valentía. Con un lenguaje sencillo, R.J. Palacio profundiza en situaciones similares a las que viven los niños de estas edades. Por cierto, que esta historia tiene una precuela que también merece mucho la pena, “La historia de Julián”. Ambos en la Editorial “Nube de tinta”.

Si tenéis la suerte de convivir con una de esas niñas fantásticas que no quiere ser princesa, sin duda le puede chiflar el “Manual profesional para aventureros, súper héroes y exploradores urbanos”, de Nuria García Paredes (Ed. Altea). Un libro con texto para profundizar en las propias emociones, para descubrirse a uno mismo y con ideas fabulosas para hacer tanto dentro de casa, como al aire libre.

Me encanta el mes de abril. Será porque puedo dedicar un poco más de tiempo a una de mis grandes pasiones e intentar contagiársela a los míos con alguna sorpresa. Este año, “La alegría del amor” puede ser un buen regalo para el próximo Día del Libro. @amparolatre

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