
Recordemos que la gracia viene de Dios, no de nuestra fuerza
Confiar solo en las propias fuerzas, como si la gracia de Dios no existiera, es una tentación de la herejía pelagiana que altera gravemente nuestra relación con Dios.
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Confiar solo en las propias fuerzas, como si la gracia de Dios no existiera, es una tentación de la herejía pelagiana que altera gravemente nuestra relación con Dios.

Los evangelios tienen claro que José era hijo de David, pero Jesús no era su hijo biológico. ¿Cómo decir que Jesús es descendiente del rey David?