A su llegada a Lourdes, León XIV oró durante varios minutos, arrodillado en silencio ante la estatua de la Virgen María en la cueva donde los católicos conmemoran las apariciones
Tras pasar dos días en París, a su llegada a Lourdes la noche del 26 de septiembre de 2026, León XIV se dirigió directamente a la "gruta", el lugar donde se dice que la Virgen María se apareció a la joven Bernadette Soubirous en 1858. Allí, recibido con entusiasmo por decenas de miles de personas que llenaban las calles del santuario, oró, bebió agua del manantial y rezó por Francia, pidiendo en particular líderes que promuevan "la defensa de los derechos humanos fundamentales".
En la pista del aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, donde aterrizó a las 19:00, el jefe de la Iglesia Católica fue recibido por un coro infantil que cantaba himnos de paz y fraternidad a viva voz. Se tomó un momento para bendecir a un grupo de pacientes en sillas de ruedas antes de subir a su coche, adornado con banderas del Vaticano, para viajar en caravana a la ciudad mariana, a unos quince kilómetros de distancia.










