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Radiografía de Francia: el complejo escenario que le espera a León XIV

9 min de lectura
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Crédito: ALBERTO PIZZOLI | AFP

Aleteia analiza el panorama francés con expertos del Centro Europeo para la Ley y la Justicia (ECLJ). El Santo Padre visita una nación europea clave, en la que la vida humana sufre una dramática desprotección en todas sus etapas, mientras a Dios se le cierran las puertas en el espectro público y en las escuelas

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Los últimos años en Francia han estado marcados por un retorno a una “laicidad de combate” que tiende a suprimir toda manifestación del cristianismo del espacio público. Lo explica Constance Avenel en entrevista exclusiva con Aleteia, en su condición de oficial de incidencias para la libertad religiosa del Centro Europeo para la Ley y la Justicia (ECLJ).

La experta cita como ejemplo de ello la “retirada judicial de los pesebres con multas coercitivas de hasta 103 mil euros, el desmantelamiento de calvarios, los intentos de supresión de días festivos cristianos, un régimen de excepción impuesto a las congregaciones y procedimientos de disolución contra asociaciones católicas”.

Aclara que si bien “se puede expresar la fe libremente en la esfera privada”, hay cada vez “mayor dificultad en lo que respecta al espacio público”, hasta llegar a un clima de autocensura creciente entre los católicos, alimentado por la banalización del discurso anticristiano en los medios de comunicación y en la esfera política”.

Las tierras francesas que dan la bienvenida al Papa León XIV muestran cifras reveladoras: 843 actos anticristianos en 2025 (+9 %), 538 robos de objetos religiosos (+11 %), aumento de 112,5 % en número de incendios reportados en iglesias entre 2023 y 2024. Además, no hay un dispositivo de monitoreo, a diferencia del antisemitismo y los actos antimusulmanes.

La situación es compleja y exige una mirada no solo a la persecución y la libertad religiosa sino al derecho a la vida, tan amenazada. Por ende, la visita del Santo Padre representa un desafío en términos de fe y una esperanza debido a su impacto político, social y religioso.

¿Cabe Dios en las escuelas?

El lugar de Dios en las escuelas es escaso y recibe un control estricto. En teoría, la ley Debré de 1959 garantiza a las escuelas católicas bajo contrato (96 % del sector privado) el derecho a mantener su ideario religioso e impartir fe de forma voluntaria. Pero tal equilibrio se merma por vía presupuestaria y administrativa con mecanismos que desde 2019 condicionan su financiación y a partir de 2025 la obligatoriedad del programa EVARS (Educación para la Vida Afectiva, Relacional y Sexual) desde la etapa de educación infantil (maternal), sin posibilidad de exención alguna.

La educación en el hogar (instrucción en familia), que era un derecho, se convirtió desde 2021 en una excepción sujeta a condiciones restrictivas, lo que provocó el desplome del número de niños bajo esta modalidad: de 62 000 a menos de 30 000 en tres años.

Por lo tanto, los padres disponen de un derecho constitucionalmente reconocido: la libertad de enseñanza. Pero el Estado reduce metódicamente su ejercicio en la práctica. Hoy, en Francia, “las familias católicas experimentan dificultades crecientes para transmitir su fe a sus hijos”.

Oración en clases… ¿ilegal?

Consultada con respecto a cómo se expresan las creencias en las aulas y cómo se percibe en ellas la visita del Papa, que además de ser Jefe de Estado es guía espiritual, la especialista advierte que “la expresión religiosa retrocede incluso en escuelas católicas”.

Desde la ley del 15 de marzo de 2004 —que prohíbe los signos religiosos ostensibles en la escuela pública—, la prohibición prevalece ahora sobre la libre expresión religiosa, revirtiendo una jurisprudencia anterior del Consejo de Estado.

Aunque fue concebido para contener la afirmación identitaria musulmana, afecta al catolicismo: incluso en centros católicos bajo contrato (concertados), la simple oración facultativa al inicio de las clases es considerada hoy en día ilegal por el Ministerio de Educación.

En este clima, la llegada del Santo Padre reaviva el debate sobre el lugar de la religión en este espacio.

Defensa de la vida en Francia

Los hallazgos son aterradores. Los abogados del ECLJ señalan que “el país se ha convertido en el escenario de la consumación de una verdadera ‘cultura de la muerte’, concepto acuñado por Juan Pablo II en 1993 para designar al conjunto de legislaciones y prácticas que atentan contra el carácter sagrado de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural”.

El país atraviesa una “grave crisis antropológica: alcanza niveles récord en materia de control e ‘interrupción’ de la vida naciente, mientras que, al mismo tiempo, legaliza la aceleración de su fin a través de la eutanasia y el suicidio asistido”.

La situación es preocupante. “En su inicio: la IVG (Interrupción Voluntaria del Embarazo), inscrita en la Constitución desde marzo de 2024, alcanzó una cifra récord de 251 270 intervenciones en 2024 (17,3 %), a contracorriente de sus vecinos europeos, donde las cifras disminuyen”. Sin embargo, “el 91 % de las mujeres francesas considera que el aborto es psicológicamente marcado y el 65 % desearía recibir más ayuda para evitarlo, sin que esto se traduzca en medidas políticas”.

“En su final: la ley del 18 de agosto de 2026 legalizó la ‘ayuda para morir’ mediante un procedimiento muy permisivo, a pesar de que los cuidados paliativos solo cubren el 48 % de las necesidades”.

Frente al texto, 150 directores de instituciones cristianas rechazaron colectivamente practicar la eutanasia (28 de julio de 2026), mientras que el ECLJse pronunció junto a las Hermanitas de los Pobres ante las instancias de la ONU en Ginebra.

En una decisión del 14 de agosto de 2026, el Consejo Constitucional reconoció finalmente un derecho de objeción institucional para los sitios confesionales y una cláusula de conciencia para los farmacéuticos.

No obstante, subsiste una protección de geometría variable: para el aborto, los farmacéuticos siguen sin tener ninguna cláusula de conciencia —exponiéndose a hasta 2 años de prisión y una multa de 30 000 €—, e incluso los médicos y enfermeros siguen obligados a derivar al paciente a un colega.

El organismo también evidencia las paradojas de la visita y la esperanza que representa. “Al ser el primer viaje apostólico de un sumo pontífice a Francia desde Benedicto XVI (2008), la visita apostólica lleva por lema ‘Para que el mundo tenga vida’, lo que resuena directamente con un récord europeo en la tasa de abortos y con la reciente legalización de la eutanasia en el país”.

Situación de derechos humanos

Tras recordar que el ECLJ actúa ante las instancias europeas contra la mercantilización del cuerpo, como ocurre en la prostitución y la pornografía, señala que aun cuando Francia mantiene una postura abolicionista desde 2016, “el fenómeno se ha disparado: más de 40 000 personas en situación de prostitución y mayor explotación sexual de menores (+43 % en cuatro años)”.

Peor aún, esto “se normaliza” con el auge de plataformas como OnlyFans. Conocidos como lover boys, “estos proxenetas reclutan a sus víctimas mediante el engaño afectivo por medio de redes sociales. Al mismo tiempo, existe una porosidad creciente, documentada en el Senado, entre la pornografía y la prostitución”.

Por ende, la visita del Papa ocurre en un momento crucial. La única nación católica de Europa que ha perseguido duraderamente a su Iglesia “muestra una práctica religiosa en caída libre (5 % de asistencia a la misa dominical frente al 35 % en 1960; solo el 42 % de los jóvenes de 18 a 24 años bautizados frente al 92 % en 1961; 86 sacerdotes ordenados en 2026 frente a los 65 000 sacerdotes en activo en 1960)”.

No obstante, hay signos de resurgimiento: los bautismos de adultos se han multiplicado por cinco en diez años, los ingresos por discernimiento vocacional han aumentado 50 % (2023-2025) y el 60 % de los jóvenes de 18 a 24 años muestra una buena opinión de la Iglesia.

Bien resumía en 2025 el cardenal Secretario de Estado, monseñor Pietro Parolin, que “algo está pasando en la Iglesia de Francia”, y se cree que el viaje del pontífice representa un aliento que confortará en la fe y consolidará esta “minoría creativa”, según la expresión de Benedicto XVI.

Esperanza y desafíos del Papa

Al evaluar la perspectiva del organismo sobre la presencia del Vicario de Cristo en un país laico de tanta importancia, el organismo sostiene que Francia y la Iglesia parecen tener “un destino vinculado”, según observa Grégor Puppinck, el director general del ECLJ.

Lo deja patente el jurista francés en el preámbulo del informe “Sufrimientos y esperanza de la Iglesia en Francia”, mientras advierte que la descristianización no se percibe como un fenómeno aislado y exclusivo de los católicos, “sino como reflejo de un colapso más amplio que atraviesa el país entero: pérdida de memoria, ausencia de transmisión y desesperanza colectiva”.

“Francia no es el único país en vías de secularización, pero sigue siendo la única nación católica de Europa que ha perseguido de manera tan regular a su Iglesia”, estima por su parte Constance Avenel, quien cree que pese a todo, “los católicos mantienen la esperanza, animados por la fe, la esperanza y la caridad”.

Mientras por un lado se desmorona, esta misma postura convierte a esa minoría “en un referente y en un punto de encuentro para todos aquellos que aspiran a escapar del absurdo del mundo contemporáneo y reencontrarse con sus raíces. Esta dinámica explica por qué la Iglesia encuentra hoy una nueva vitalidad entre la juventud”.

El papa León XIV llega a Francia el 25 de septiembre de 2026 y permanecerá en esta tierra hasta el 28, lo que conforma la primera visita oficial de un pontífice al país galo en 18 años. Una peregrinación de fe que lo llevará a Notre-Dame en París, con una agenda de intensa oración que también lo conducirá hasta Lourdes y Metz. Francia abrazará al Vicario de Cristo para respirar el influjo del Espíritu Santo y mostrar su mayor aliento de amor, de dinamismo y de vida.