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El arte de aceptarse a uno mismo: 5 inspiraciones bíblicas

5 min de lectura
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Crédito: PV productions | Shutterstock

En un mundo lleno de comparaciones y presiones sociales, es fácil perder la confianza en uno mismo. Sin embargo, tanto las Escrituras como la psicología positiva nos ofrecen consejos concretos para salir de este estancamiento

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A veces se oye decir que la psicología y la fe son incompatibles. ¡Nada más lejos de la realidad! Aquí te presentamos siete consejos prácticos, inspirados en las Escrituras y en la psicología positiva, que te ayudarán a apreciar la belleza de aceptarse y ser tú mismo, como auténtico hijo de Dios.

1Reconoce tu dignidad: "Dios creó al hombre a su imagen"

Desde sus primeras páginas, la Escritura nos recuerda que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1,27). "Y Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó". Tu valor no depende de tus logros, tu apariencia ni la opinión de los demás: es un regalo del Creador.

La psicología positiva nos anima a utilizar afirmaciones basadas en la verdad sobre nosotros mismos. Cada día, recuérdate que eres hijo de Dios. Lo mejor es que te pares frente al espejo, te mires a los ojos y digas: "Soy hijo de Dios, creado con amor". Las investigaciones demuestran que las afirmaciones aumentan la autoestima, siempre y cuando estén en consonancia con tus valores personales.

2Acepta el amor de Dios: "Fuimos rescatados a un alto precio"

San Pablo nos recuerda que Dios entregó a su Hijo por nosotros, lo cual es la mayor prueba de nuestro valor: "Fueron rescatados a un alto precio" (1 Cor 6,20). Tu dignidad es inquebrantable, porque se basa en el amor de Dios.

"¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes y que recibieron de Dios, y que ya no se pertenecen a sí mismos? Porque fueron comprados a un precio [elevado]. ¡Gloriénse, pues, a Dios en su cuerpo!"

La psicología positiva destaca la importancia de la aceptación incondicional. Por eso, intenta mirarte a ti mismo desde la perspectiva de Dios. Puedes intentar escribir una carta de Dios para ti, imaginando lo que Él querría decirte sobre tu valor. Por ejemplo: "Te amo tal como eres. Te amo tanto que di mi vida por ti para que pudieras alcanzar la salvación".

Lee 1 Corintios 6:19-20 durante tu oración y anota tres cualidades que valoras en ti mismo, dándole gracias a Dios por ellas.

3Perdonarnos a nosotros mismos – "Tan lejos como está el oriente del occidente, así aleja de nosotros nuestras transgresiones"

Dios perdona nuestros pecados, nos llama a la conversión y a trabajar en nosotros mismos, a pesar de las caídas. (Sal 103,10-12). Para aceptarnos a nosotros mismos, debemos aprender a perdonarnos nuestros errores y fracasos. Levantarnos tras una caída y seguir adelante por el camino hacia el bien.

"No nos trata según nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

Porque tan alto como se eleva el cielo sobre la tierra,

así es su misericordia para con los que le temen.

Tan lejos como está el oriente del occidente,

así aleja de nosotros nuestras transgresiones".

La psicología demuestra que el perdón a uno mismo reduce el sentimiento de vergüenza y fortalece la autoestima. Identifica una cosa por la que te culpas y decide conscientemente dejarla ir, entregándola a Dios. A veces, a pesar de la confesión y la reparación, nos atormentan los recuerdos de nuestras malas decisiones, errores y pecados.

Prueba este gesto simbólico: escribe en un papel algo que no te perdonas a ti mismo y, luego, quémalo o arrójalo, rezando: "Dios, te entrego mi sentimiento de culpa y te pido paz en mi corazón".

4Concéntrate en tus fortalezas: "Cada uno ha recibido de Dios su propio don"

San Pablo nos enseña que cada uno de nosotros tiene dones únicos de Dios (1 Pedro 4,10) y que estamos llamados a servir a nuestro prójimo con ellos. Por eso, en lugar de enfocarte en tus carencias, descubre tus talentos y úsalos para el bien de los demás.

La psicología positiva promueve un enfoque basado en las fortalezas, las virtudes y los talentos. Es precisamente en el uso más frecuente de tus fortalezas donde ve una de las fuentes más importantes de la felicidad terrenal. Por lo tanto, haz una lista de tus fortalezas, por ejemplo, creatividad, empatía, paciencia, y piensa en cómo puedes aprovecharlas con más frecuencia.

Si te cuesta identificar tus talentos, pídele a alguien de confianza que te señale tres de tus fortalezas. Anótalas y, durante una semana, usa conscientemente una de ellas con más frecuencia de lo habitual. Después, puedes hacer lo mismo con las siguientes.

5Construye relaciones sanas – "Ama a tu prójimo como a ti mismo"

"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos" (Mc 12,31).

Inmediatamente después del llamado a amar a Dios, Jesús nos exhorta a amar al prójimo, pero también a amarnos a nosotros mismos. Una autoestima sana permite construir mejores relaciones con los demás.

La psicología social demuestra que las relaciones de apoyo, a su vez, refuerzan la autoestima. Rodéate de personas que te respeten y te inspiren a ser mejor. Presta atención a esas personas y cuídalas. Por ejemplo, puedes ponerte en contacto con un amigo o un miembro de tu comunidad y agradecerle su apoyo. Invítalo a platicar o a orar juntos.