Una nueva cafetería abierta por frailes dominicos de Oxford, en Blackfriars, ofrece algo más que café; es una idea de comunidad bastante encantadora
Hay muchas buenas razones para adquirir el hábito de tomar café, pero los frailes dominicos de Oxford, Inglaterra, tal vez acaben de dar una más. Según el Oxford Mail, se ha inaugurado una nueva cafetería junto a Blackfriars, en St Giles, que ofrece café, pasteles, desayuno, brunch y almuerzo los siete días de la semana. ¿Su nombre? Good Habit.
Y aunque los frailes no serán quienes preparen la leche al vapor —la cafetería es de gestión independiente—, hay mucho más detrás de este proyecto que simplemente abastecer a Oxford de flat whites.
Good Habit fue creado por Blackfriars, la comunidad académica dominicana de la Universidad de Oxford, para resolver un problema bastante práctico. La residencia necesitaba un lugar donde los estudiantes y los académicos pudieran comer juntos, mientras que un local comercial en el edificio contiguo permanecía sin uso. Al combinar ambos espacios, agregar una cafetería y una cocina totalmente equipada, nació Good Habit.
Café, conversación y comunidad

Durante el día, Good Habit está abierto a cualquiera que pase por St Giles en busca de un café o un almuerzo. El resto del tiempo, este espacio flexible acogerá comidas y eventos para estudiantes, brindando a la comunidad de Blackfriars algo de lo que antes carecía: un lugar donde reunirse regularmente alrededor de una mesa.
Y para una orden con una tradición de 800 años de predicar, enseñar e intercambiar ideas, crear un espacio diseñado en torno a la conversación no podría ser más acertado.
Sin embargo, también le brinda a Blackfriars algo más: una ventana a la calle, en el sentido más literal. Es fácil pasar por el priorato principal sin saber mucho sobre la vida que se desarrolla en su interior. Good Habit, por el contrario, cuenta con grandes ventanales que dan a una de las calles más transitadas de Oxford.
Richard Brown, director de desarrollo de Blackfriars Hall, espera que la gente vea a los frailes tomando un café allí y que esa curiosidad dé lugar de manera natural a conversaciones sobre quiénes son y qué hacen. No hace falta una presentación elaborada. A veces, basta con un café.
Un buen hábito que hace bien
La cafetería también tiene un beneficio práctico para Blackfriars. Funciona bajo un modelo de participación en las ganancias, por lo que, si Good Habit prospera, parte de ese éxito ayudará a financiar la labor educativa de la residencia en Oxford.
Pero tal vez lo más encantador del proyecto sea su sencillez. Abrir una cafetería no es una forma obvia de evangelización, y es posible que la persona que se pase a tomar un capuchino no tenga ningún interés particular en conocer a un fraile dominico.
Por otro lado, el cristianismo siempre le ha dado mucha importancia a la hospitalidad, a las comidas compartidas y a crear espacios para la conversación. Así que, si una taza de café hace que entren unas cuantas personas más por la puerta —y tal vez, de vez en cuando, las lleve a una conversación que no esperaban—, Good Habit podría resultar ser, de hecho, un muy buen hábito.







