En los últimos siete años, 14 sacerdotes han sido asesinados en México; cuatro de ellos en el presente sexenio.
El miércoles 16 de septiembre se dio a conocer la noticia del asesinato del sacerdote mexicano Román de la Cruz Hernández. Según se informó, su cuerpo, con heridas de bala, fue encontrado en una carretera del estado de Hidalgo.
Párroco de Santa Cruz ( Huejutla, Hidalgo), Román de la Cruz Hernández, de 48 años, atendía a una comunidad de aproximadamente 1,500 habitantes que sufre problemas de inseguridad debido al huachicol.
Según el Centro Católico Multimedial, este se convirtió en el decimocuarto sacerdote asesinado en el país en los últimos siete años.
La Iglesia pide justicia y paz
La diócesis de Huejutla -a la cual pertenecía- emitió un comunicado en el que hacen un llamado urgente a las autoridades a llevar a cabo una investigación exhaustiva que esclarezca los hechos para hacer justicia y no permitir que la impunidad continúe en la comunidad y el resto del país.
El obispo local, Mons. José Hiraís Acosta también llamó a los fieles y personas de buena voluntad a construir una cultura de paz y de reconciliación. “Dejemos que Dios, en su infinita bondad, nos ayude para sacar del interior del corazón humano todo sentimiento destructivo de rencor, venganza y odio que atente contra lo más preciado que nos ha regalado: la vida”, escribió.
Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano también se pronunció con “indignación, tristeza y solidaridad”. El comunicado pide investigación y justicia expedita; así mismo, expresó su solidaridad con la diócesis y aseguró sus oraciones por el sacerdote, sus seres queridos y feligreses.
Sacerdotes mexicanos enfrentan riesgo de vida
Según el Reporte Anual 2025 del Centro Católico Multimedial -publicado previo al asesinato del P. Román Hernández-, durante el sexenio actual se han contabilizado: 4 sacerdotes asesinados, 1 sacerdote desaparecido y 23 laicos cercanos a los trabajos pastorales asesinados.
Los estados con mayor incidencia son Guerrero, Tabasco, Baja California, Chiapas, Guanajuato, Estado de México, Colima y Estado de México.
En el reporte, el sacerdote Omar Sotelo describe que “el crimen organizado en México ejecuta una estrategia de violencia específica contra sacerdotes católicos porque son “estabilizadores sociales”, el amedrantamiento y las amenazas son parte de la imposición de la narcocultura, la narcoeconomía y la narcopolítica en comunidades vulnerables”.
Finalmente, declara que el Centro Católico Multimedial ha documentado “más del 80% de impunidad en estos crímenes lo que deja en claro la profunda ineficacia de los sistemas de seguridad federales, estatales y municipales y la tendencia inicial de autoridades a minimizar el problema”.









