El Libro de Daniel está lleno de enseñanzas sobre los ángeles, ya que hace referencia al ángel Gabriel y también al jefe de los ángeles, el arcángel Miguel.
El Libro de Daniel -del Antiguo Testamento- tiene como protagonista a un personaje que también se llama Daniel, y tradicionalmente se confunden ambas figuras. Daniel, israelita perteneciente a la tribu de Judá, fue deportado junto con sus compañeros a la corte del rey de Babilonia, Nabucodonosor II. Su habilidad para interpretar los sueños y sus propias visiones, que le valieron la libertad, lo convirtieron en uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento y de la Biblia hebrea. Es durante estos sueños y visiones cuando se le aparecerán criaturas celestiales - ángeles - : el ángel Gabriel, pero también el príncipe de los ángeles, el propio arcángel Miguel.
El ángel Gabriel se le aparece a Daniel
El ángel Gabriel se le aparece por primera vez a Daniel para explicarle la visión de los carneros y los machos cabríos, visión que había tenido anteriormente:
«Y oí la voz del hombre entre las orillas del Ulai. Gritó: “¡Gabriel, hazle comprender la visión!”. Se acercó al lugar donde yo me encontraba. Al acercarse, me asusté y caí con la cara contra el suelo. Él me dijo: «Hijo de hombre, ¡comprende! La visión se refiere al tiempo del fin» (Dn 8,16-17).
El ángel Gabriel se aparece así a Daniel como una criatura celestial mediadora entre Dios y los hombres, mensajero de la palabra divina. En esta primera aparición, el ángel Gabriel explicará detalladamente al profeta lo que sucederá con los distintos imperios (persa, medo, griego…) que se enfrentan entre sí.

El pintor Willem Drost (1633-1659), inspirándose en Rembrandt, ofreció su propia interpretación de "La visión de Daniel" en un cuadro rico en claroscuro, en el que destaca el ángel Gabriel, que tranquiliza con su mano protectora al joven Daniel, asustado. Será de nuevo el ángel Gabriel quien, poco después, aclare a Daniel otra de sus profecías, la de las setenta semanas que anuncian la llegada del Mesías y la restauración de Jerusalén, tal y como recuerda el Libro de Daniel:
Aún estaba hablando en mi oración cuando Gabriel —el ser que había visto al comienzo de la visión— se acercó a mí volando rápidamente a la hora de la ofrenda de la tarde. Me instruyó, diciéndome estas palabras: “Daniel, he salido ahora para abrir tu entendimiento” (Dn 9,21-22).
Aquí, una vez más, Gabriel interviene ante Daniel como mensajero e intermediario para iluminarlo…
Miguel, el jefe de los ángeles
El Libro de Daniel, decididamente rico en referencias angelicales, presenta también a otro ángel, y no uno cualquiera, ya que se trata del ángel Miguel, un príncipe celestial que acude en ayuda para combatir a otros ángeles que apoyan a los reinos opuestos a Israel:
"En aquel tiempo se levantará Miguel, el jefe de los ángeles, el que está junto a los hijos de tu pueblo. Porque será un tiempo de angustia como nunca ha habido desde que existen las naciones hasta ahora. Pero en ese tiempo, tu pueblo será liberado, todos aquellos que estén inscritos en el Libro" (Dn 12,1).

Este pasaje de la Biblia nos revela aquí una información importante al precisarnos que existe una jerarquía entre los ángeles y que Miguel es su jefe. Más adelante recibirá el título de arcángel, al igual que Gabriel. El ángel Miguel será también el protector de Israel, y la Biblia insiste en que pueden producirse combates entre estas criaturas celestiales que son los ángeles, tal y como lo representó magistralmente el gran pintor de Amberes, Pedro Pablo Rubens, en 1619 en su cuadro titulado precisamente "El ángel caído".
Cabe destacar, sin embargo, que, al final, el libro de Daniel nos recuerda la esperanza mesiánica al evocar a un libertador y anunciar a un Mesías al que los cristianos reconocerán en la persona de Jesús.












