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Oración a la Virgen del Mayor Dolor

3 min de lectura
Madre, mayor dolor, madre Luisa, oración

Crédito: Hermandad del Mayor Dolor

Una oración a la Virgen del Mayor Dolor, autoría de la mística española, dedicada al cuidado de las ancianas, Luisa Sosa Fontenla

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Contemplar a María, acompañando a Jesús en su muerte, ayuda a sentirla como una madre fuerte que conoce el sufrimiento. Verla junto a su hijo, al pie de la cruz, ha llevado a algunos a llamarla Virgen del Mayor Dolor. Así la invocó en oración en un momento difícil Luisa Sosa Fontenla, fundadora de la Obra de Jesús Nazareno, dedicada al cuidado de las ancianas en el sur de España.

Como tantas personas de toda época y lugar, Luisa encontró ayuda en la Madre de Cristo. Y hacia el final de su vida se lo agradeció con esta oración recogida en el libro Poesías místicas y otros poemas.

Oración

Virgen del mayor dolor,
yo no podría olvidar
tus desvelos y el amor
de venirme a consolar.

Yo temblaba de dolor
y más de arrepentimiento
me pusiste ante el Señor
que vio mi remordimiento.

El Señor te miró a ti
y en aras de tu belleza
se compadeció de mí
y perdonó mi vileza.

Madrecita de mi vida
yo te quiero con pasión
que así curaste la herida
que ardía en mi corazón.

Madre Luisa

Luisa Sosa conoció la advocación de María Santísima del Mayor Dolor en su parroquia de Nerva.

En este pueblo de la provincia de Huelva, se encuentra una talla de la Virgen con este nombre, que en Semana Santa sale por las calles en procesión.

En diversas localidades andaluzas existen hermandades que promueven la devoción a la Virgen del Mayor Dolor.

La Madre Luisa encontró en la Virgen ayuda para vivir una unión con Cristo tan profunda que actualmente la Iglesia está estudiado su posible santidad.

En su proceso de beatificación abierto en el obispado de Huelva, el pasado 11 de septiembre de 2026 se constituyó la Comisión Histórica y Archivística.

Nacida en Nerva el año 1918, Luisa Sosa formó una familia. Después quedó viuda. Su profunda unión a Cristo le llevó a visitar con otras compañeras a los enfermos del pueblo y a repartir cada día comidas a los necesitados.

Con la ayuda de su obispo, fundó la Obra de Jesús Nazareno de Nerva para acoger a ancianas.

Consuelo

Trataba de “dar un poco de consuelo a las almas atribuladas, para que estas agradecidas, vuelvan sus ojos a Dios, lo amen y se conviertan”.

“Con las ancianas caridad tierna y compasiva. Dulzura inalterable”, pedía (y vivía). Y recordaba a su comunidad: “Las ancianas son nuestras señoras, y nosotras, sus siervas".

A unos meses de cumplir 100 años, la Madre Luisa falleció en su pueblo de Nerva, el año 2017.

Para muchos a los que sigue inspirando, su vida prueba que Dios no abandona a los que sufren, sino que permanece “cerca, cerquísima”.