Con motivo de las fiestas patrias, presentamos a Dios las necesidades más grandes de nuestro país y seguimos el llamado de los obispos mexicanos a "amar a México con honradez cotidiana, con participación, con cumplimiento de lo que a cada quien corresponde y cuidando del que menos tiene”
Al conmemorar los 216 años del comienzo de la independencia de México, nos unimos en oración para agradecer por esta nación y presentar a Dios las heridas abiertas que necesitan de su sanación.
Una oración por México
Dios padre,
en este día en que conmemoramos la Independencia de nuestra nación, te agradecemos por nuestro país, que ha sido inmensamente bendecido por ti. Hoy más que nunca, al ver el dolor de nuestros hermanos, ponemos a México en tus manos.
Da paz a quienes sufren por la violencia,
fortaleza a quienes buscan incansablemente a un desaparecido,
sabiduría a quienes nos gobiernan,
sanación a quienes han sido heridos por las drogas,
esperanza a los que se han visto obligados a dejar sus casas y comunidades por causa de la inseguridad,
solidaridad a quienes están en posibilidad de brindar ayuda y escucha.
Que tu Espíritu Santo nos haga capaces de perdonar, de luchar por la paz y la justicia. Que nos enseñe a caminar juntos para construir el país en el que deseamos vivir y a cuidar amorosamente de tu creación.
Virgen de Guadalupe, tú que elegiste esta tierra para tener una casita sagrada, cúbrenos con tu manto y recuérdanos que nada debemos temer mientras estés con nosotros.
Que México sea una tierra de paz.
Amén
"Llamados a la libertad"
Con motivo de la conmemoración del grito de Dolores, los obispos de México se unieron para emitir un mensaje. En él reconocen y agradecen por la riqueza de la tierra, la capacidad de levantarse del dolor y el avance logrado en cuanto a derechos y paz, entre otras cosas; pero también, denuncian la violencia, impunidad y desigualdad que vive gran parte de la población.
Por ello, llamaron a recordar que “toda persona tiene una dignidad que ningún poder otorga y ningún poder puede quitar” y pidieron respetar los derechos humanos de todas las personas, en especial la libertad de expresión y libertad religiosa.
En el mensaje, los obispos recuerdan que la Iglesia “no es huesped” en México, sino que es parte de su tejido “desde antes de que hubiera Estado”. Recuerdan que, así como introdujeron educación, atención hospitalaria y asilos, hoy siguen ayudando a través de instituciones concretas a las que se suman millones de fieles con “generosidad libre y casi siempre anónima”.
El episcopado concluye su mensaje pidiendo al gobierno que garantice la libertad, seguridad y justicia. También piden escuchar a las víctimas y un debate público “a la altura del pueblo que lo sostiene” durante las próximas elecciones.
A los ciudadanos, piden “amar a México con honradez cotidiana, con participación, con cumplimiento de lo que a cada quien corresponde y cuidando del que menos tiene”
Recordaron que “nuestra Independencia nació abrazada a un estandarte” y que “la imagen de Santa María de Guadalupe se convirtió en la bandera de un pueblo que se descubría nación” y dos siglos después, sigue siendo el alma de este pueblo.
“Que María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, siga acompañando a nuestra nación y nos reúna siempre bajo su amparo”, concluye el mensaje.












