Así puedes ayudar a acabar con un drama humanitario que nos afecta a todos
La oración es una parte esencial de la ayuda que la Iglesia está ofreciendo ante la crisis migratoria que sufre Ceuta desde que decenas de miles de extranjeros entraron ilegalmente en esta ciudad autónoma española los pasados 30 y 31 de julio de 2026.
En el asalto a la frontera murieron decenas de personas. Los días siguientes, la mayoría de los migrantes regresó a territorio marroquí. Sin embargo, más de un mes después, todavía quedan algunos miles en condiciones precarias en las calles y las playas del enclave español, cuyos recursos de acogida están colapsados.
Rezar
Entre las oraciones que la Iglesia está rezando por Ceuta, se encuentra esta petición del obispo de Huelva, Santiago Gómez, a la Virgen María durante la novena en honor de Nuestra Señora de la Cinta:
“Que fortalezca a quienes están sufriendo,
que acoja bajo su maternal protección a todos sus habitantes,
que conceda sabiduría y prudencia a quienes tienen responsabilidades públicas
y que nos ayude a todos a construir una España
en la que la dignidad de toda persona sea respetada,
el bien común de los ciudadanos sea protegido
y la convivencia entre todos se fundamente en la verdad,
la justicia, la solidaridad y la paz”.
Desde el Vaticano, León XIV pidió la intercesión de Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta, para “que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”.
“Que el Señor dé consuelo a quienes sufren y bendiga las obras de quienes llevan ayuda”, rezó el 2 de agosto después del Ángelus.
Vivir la justicia
Antes de su oración, el Papa destacó que “nada se pierde cuando se comparte”. Y advirtió que “la acumulación y el descarte, en cambio, son las dos caras” de la avaricia, que “embriaga de riquezas hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”.
Desde la diócesis marroquí de Tánger, vecina de Ceuta, el arzobispo Emilio Rocha denunció que “lo único que vemos son personas que ponen en peligro la estabilidad, nuestro modelo de bienestar”.
“No somos capaces de percibir claramente, por la urgencia de lo que vivimos, las causas que hay detrás del hecho de que alguien abandone su propia tierra, su país, se juegue la vida literalmente”, afirmó en una entrevista al semanario Catalunya Cristiana.
Conocer lo que está pasando
Interesarse por el drama humanitario que están viviendo miles de personas y tratar de conocerlo a fondo es ya un primer paso hacia el cambio.
Sobre los movimientos concretamente en ese punto geográfico, el obispo Rocha explica que “vienen muchísimos migrantes de los países subsaharianos, a los que se une población marroquí que desea emigrar a Europa”. Y plantea causas de esta migración:
“Fundamentalmente vienen movidos por situaciones políticas y de violencia en algunos países subsaharianos, por las consecuencias de una climatología que está cambiando y que provoca, en ocasiones, inundaciones, pero más frecuentemente una sequía prologada que hace que los ganaderos o los agricultores pierdan las posibilidades de vida”.
“Y también hay un deseo de prosperar, de crecer, de llegar a un futuro mejor que los medios de comunicación, cuando hablan de Europa, presentan como si fuera una panacea”, añade. Y denuncia “el mal planteamiento de la economía mundial”:
“Los países de los que provienen muchos de estos migrantes son países productores de materias primas, minerales, vegetales,… que se ven sometidos a un mercado en el que se valora muy poco la materia prima y donde los costes de la manufactura son enormes. Prácticamente en estos países no queda riqueza de los productos que se encuentran en el propio país. Eso también provoca mucha pobreza”.
Además, el arzobispo apunta que “se esconden también elementos económicos”, la acción de las mafias y “cuestiones o situaciones de carácter político”.
En este sentido, el coordinador del Servicio Jesuitas a Migrantes-Frontera Sur, Pep Buades, declaró a la revista Vida Nueva que “estamos ante una partida de ajedrez a nivel geopolítico y en la que los peones humanos son sacrificados”.
Promover la paz
La Iglesia está acogiendo a los que sufren. “Tenemos que atender una situación que nos desborda”, declaró a la cadena COPE el vicario de Ceuta y párroco del Santuario de Santa María de África, Francisco Fernández Alcedo.
En esta situación extraordinaria, los católicos están actuando a todos los niveles: desde comunidades proporcionando formación, alimentos y distintos servicios hasta políticos como el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, comprometido con el bien común sin ocultar su identidad:
Al acompañamiento, la Iglesia añade su invitación permanente a mantener la convivencia y preservar la paz.
“Ceuta no quiere la crispación -destacó Fernández Alcedo-, Ceuta sabe convivir, Ceuta es una ciudad acogedora y amante de esa convivencia”.
Proteger la dignidad humana
El arzobispo de Tánger recuerda que la prioridad es la persona humana. Y pide proteger la dignidad humana en los países de origen, en los de tránsito y en los que acogen migrantes.
Concretamente se refiere a “acoger, integrar” a las personas que llegan y también “facilitarles el retorno a sus países de origen cuando la situación lo exige o lo pide”.
Al mismo tiempo “poner en marcha una política migratoria, en este caso en la Unión Europea que tenga en cuenta la doble realidad de la necesidad que hay en Europa, concretamente en España, de personas que colaboren en el desarrollo”.
Y, más allá de los medios policiales, “facilitar los mecanismos políticos de formación que hagan que estos jóvenes -la mayoría de ellos son jóvenes- puedan recibir una formación en los países de origen y en de tránsito que les facilite una integración en los países de destino”.











