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¿Qué hace felices a los trabajadores? Un estudio lo muestra

4 min de lectura
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Crédito: PeopleImages | Shutterstock

Un nuevo estudio demuestra que, aunque el salario y las prestaciones son muy importantes para un trabajador, la verdadera satisfacción tiene que ver más con la persona humana, mostrando una de las verdades defendidas desde la Doctrina Social: atrás del empleado, existe un ser humano cuya dignidad debe ser protegida<br>

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Un estudio reciente concluyó que el 80% de los trabajadores en México están felices con el trabajo que tienen. Sin embargo, aunque la cifra es elevada y positiva, el nivel de felicidad laboral cayó un 4% respecto al año anterior, con lo cual México se encuentra por debajo del promedio en Latinoamérica

El estudio fue realizado por la empresa de Recursos Humanos BUK, tomando en cuenta a 156,247 personas de más de 1200 organizaciones en Colombia, Perú, Chile y México. En sus conclusiones, mencionan que, aunque el indicador de felicidad organizacional se ha mantenido relativamente estable y alto en los últimos años, estos números pueden esconder una disparidad de condiciones.

Pero, sobre todo, el estudio demuestra que la satisfacción laboral va más allá del sueldo percibido. Por ejemplo, en México, solo el 49.6% considera que el sueldo que recibe es justo respecto a la cantidad de trabajo que realiza; sin embargo, 8 de cada 10 se sienten satisfechos con su trabajo.

La realidad tras la cifra

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Factores como sueldos y prestaciones, cambios en las modalidades de trabajo (presencial, híbrido, online) y el contexto económico influyen en la satisfacción del empleado; sin embargo, no todo se trata de compensaciones y beneficios.

El factor humano también forma parte importante de la felicidad dentro de la organización. Aspectos como el reconocimiento, la correcta retroalimentación y capacitación, la confianza y comunicación en el equipo, el buen balance entre la vida profesional y personal e incluso las iniciativas de cuidado ambiental son parte importante del bienestar de los trabajadores.

En el caso particular de México, la empresa de RH encontró un alto nivel de compromiso laboral, pero un índice de reconocimiento muy bajo. Es decir, los empleados procuran realizar bien su trabajo, pero nadie se los está reconociendo.

En este sentido, el estudio reconoce que “la forma en que una organización gestiona a sus personas y entrega autonomía a sus líderes también está relacionada con sus niveles de felicidad”. 

Por ello, lo más importante para lograr un alto nivel felicidad dentro de la organización no es el tamaño de empresa, sino el enfoque de sus políticas: "Incluso dentro de contextos menos favorables existen empresas capaces de alcanzar resultados comparables o superiores a organizaciones con estructuras más desarrolladas”, reconocen.

Entender el bienestar de los trabajadores

BUK también hace una aclaración importante: no todas las empresas requieren de los mismos cambios para mejorar la felicidad de sus empleados. Tampoco es necesario implementar más iniciativas, sino superar los retos que le impiden a cada empresa poner a las personas en el centro de su estrategia.

Un principio de la Doctrina Social de la Iglesia

Estos hallazgos hacen eco de las enseñanzas sociales que, desde el siglo pasado, la Iglesia ha instruido. Desde la Revolución Industrial, los pontífices han vigilado la condición de vida de los trabajadores y de sus familias para acompañar y enseñar.

En 1989, Juan Pablo II declaró que el trabajador: “No es un mecanismo de fábrica ni una herramienta (...) Es un ser dotado, por naturaleza, de inteligencia y libertad; en resumen, es una persona”.

Y Juan XXIII, en su Carta Encíclica Mater Et Magistra, estableció que las relaciones en una empresa deben llevar el sello del “respeto mutuo, de la estima, de la comprensión y, además, de la leal y activa colaboración e interés de todos en la obra común”. Además, explica que, para salvaguardar la dignidad humana de los empleados, la empresa debe impedir que los empleados se conviertan en “ejecutores silenciosos” que no tienen la posibilidad de “hacer valer su experiencia”.