Mientras que muchos hablan de recortar la financiación de las humanidades y de abandonar la educación en artes liberales, este curso universitario está trazando un camino diferente hacia el futuro
La Universidad de Yale, que ocupó el cuarto lugar como la mejor universidad nacional en el informe US News and World Report 2026, cuenta con un curso de historia con gran número de inscritos, y no se trata de la historia del derecho, por la que Yale es más conocida. En cambio, según el profesor de historia de Yale, Sergio Infante, quien escribe en Slate, la clase de historia con mayor número de inscritos en Yale se llama "La tradición intelectual católica". Este popular curso recibió a 85 estudiantes la primavera pasada y ofrece un panorama general del pensamiento y la escritura católicos a lo largo de los 2000 años de historia de la Iglesia.
“Cada semana”, explicó Infante, “después de pasar por alto los llamamientos a recortar la financiación de las humanidades y a automatizar los numerosos puestos de trabajo que hacen posible una educación en artes liberales, me encontraba rodeado de estudiantes entusiastas, listos para abordar la cristología del siglo IV, el misticismo medieval, los debates de la época de la Segunda Guerra Mundial sobre la teoría de la ‘guerra justa’ y mucho más”.
Este interés por los cursos católicos refleja los resultados de encuestas recientes del Estudio Cooperativo de Elecciones (CES) de la Universidad de Harvard, el Grupo Barna y la encuesta de Gallup, entre otras, que muestran un aumento del catolicismo entre la Generación Z. Tan solo una década antes, el curso "La Tradición Intelectual Católica" contaba con apenas 13 estudiantes matriculados.
Anthony Gross, un influyente católico de la Generación Z, es solo una de las personas que observa cómo cada vez más jóvenes se sienten atraídos por la Iglesia Católica. En un artículo del New York Post publicado la primavera pasada, comentó:
“Creo que la Generación Z se siente muy perdida, y parte de eso se debe a la falta de propósito y dirección. Los mejores antídotos para encontrarlos son, en primer lugar, Dios, y en segundo lugar, la conexión…”
El curso “La tradición intelectual católica” superó a otros cursos populares ya establecidos en Yale, como “El nacimiento de Europa” y “El Imperio romano”. Este curso se ha ofrecido durante mucho tiempo en Yale y, en catálogos anteriores, figuraba como un estudio introductorio de la interacción del catolicismo con la cultura occidental.
La influencia católica se extiende más allá de las aulas en Yale. La comunidad católica de Santo Tomás Moro de la universidad tenía un curso semanal de lectura independiente, que también se centraba en la tradición intelectual católica.
Tal y como explicaron en su Instagram:
La tradición intelectual católica es la práctica, con dos mil años de antigüedad, de integrar la fe y la razón en una búsqueda constante de sentido, propósito y verdad. Este curso se centró en la profunda renovación que experimentó esta tradición en el siglo XX.
Quienes asistieron consideraron que la información era muy valiosa, tal como lo compartió un estudiante en la página de la Capilla de Santo Tomás Moro de Yale.
"Lo que no anticipé fue el impacto que tendría el curso en mí', dijo Jeth Fogg. "Llegué esperando estimulación intelectual, pero lo que encontré fue algo más difícil de definir. La tradición que descubrí en este curso integró mi vida intelectual a un nivel que nunca antes había experimentado. Por primera vez, mi estudio de la historia, mi formación en filosofía, mi interés por la teoría política y mi propia vida de fe no seguían caminos paralelos; finalmente convergieron"
Aunque no se han confirmado oficialmente datos independientes de la secretaría académica de Yale ni clasificaciones de matriculación del departamento de Historia, el interés de los jóvenes por aprender más sobre el catolicismo va en aumento.
El incremento en la participación en organizaciones estudiantiles católicas, la asistencia a misa y el número de miembros de la OCIA en los campus universitarios estadounidenses refleja cifras elevadas; un conjunto de datos de casi 60 campus muestra que la participación promedio en la OCIA aumentó aproximadamente un 115 % interanual hasta el curso 2025-26.
Una persona a la que sin duda no le debe sorprender tal interés por el catolicismo entre los jóvenes es el Papa León XIV:
“La nueva generación no está cerrada al Evangelio; al contrario, muchos, cuando lo redescubren, desean conocerlo mejor, porque intuyen que en él reside el secreto de la verdadera felicidad.”











