En el día Internacional de la Desaparición Forzada, la Iglesia de México se mostró especialmente cercana con las familias buscadoras. En Jalisco, uno de los estados con mayor número de desapariciones en el país, el Cardenal Robles se reunió con los colectivos para celebrar una eucaristía por las víctimas
A México le faltan más de 134 mil personas. Este 30 de agosto se conmemoró internacionalmente a las víctimas de desaparición forzada. En Jalisco, uno de los estados de la república con mayor número de desapariciones, el cardenal José Francisco Robles celebró una Eucaristía por las víctimas en el Santuario de los Mártires mexicanos.
Durante su homilía, recordó que México no tendrá la paz que todos anhelamos mientras la sociedad permanezca indiferente al dolor de las familias buscadoras, y mientras las personas continúen desaparecidas.

Un encuentro anual con las familias
Esta vez, la eucaristía que se realiza cada año, fue precedida por una peregrinación de los colectivos hacia el santuario. Entre consignas y jaculatorias, los familiares ingresaron al santuario con sus fichas de búsqueda, que fueron colocadas en los laterales del santuario y frente al altar.

El cardenal mencionó que las familias de los desaparecidos viven el llamado que Jesús hace en el Evangelio. Se niegan a sí mismos, toman su cruz y lo siguen.
“Se niegan a la comodidad de estar en casa, se niegan a la tranquilidad. Movidos por el amor, se niegan a seguir con su vida y van y se someten al sacrificio de buscar, con riesgos, peligros, cansancio, pero con amor y por amor. Esto es lo que dice Jesús en el evangelio”.
Recordó que, aunque el amor siempre nos lleva al sacrificio, para el cristiano la cruz no es la meta, sino “el paso para alcanzar la vida plena en la Resurrección”.
Robles Ortega se refirió a las desapariciones como una violencia enorme y cruel que se convierte en un obstáculo para vivir con paz.
“Me parte el alma ver las vallas llenas de rostros y fotografías de jóvenes desaparecidos” declaró. Y añadió que, tras esas fichas de búsqueda ve “rostros congelados en una fotografía, que son seres congelados en la ausencia de su hogar (...) Detrás de cada rostro, que no es un número, hay una vida, una persona, una historia de vida, una familia que sufre porque no saben nada de ese ser querido que se les congeló”.

Ante Jesucristo, invitó a toda la sociedad a comprometerse con la paz. “No podemos ser indiferentes sino salir al encuentro de su angustia y búsqueda y ser solidarios”. Además, pidió exigir a la autoridad que cumpla su deber de prevenir y resolver la violencia.
Ana María González, del colectivo Guerreros Buscadores, declaró para Aleteia que hace mucha falta que la sociedad ayude a las familias buscadoras. Declaró que el apoyo que se requiere es incluso económico, ya que las búsquedas en campo tienen un impacto económico que no todas las personas pueden cubrir. Al costo de las herramientas necesarias -picos, palas, botas- se suma el gasto de la comida e hidratación que requieren durante las jornadas, así como el desplazamiento hasta los lugares de búsqueda.
Su hermano, Francisco Javier Arambul, es una de las más de 16 mil víctimas de desaparición en el estado de Jalisco. Desapareció el 7 de noviembre de 2025 y, desde entonces, diferentes miembros de su familia lo están buscando.

Un acompañamiento permanente que llegará hasta la Santa Sede
A través del Diálogo Nacional por la Paz, fundado hace más de cuatro años, la Iglesia acompaña a las víctimas de violencia en el país los 365 días del año, impulsando y agrupando diferentes iniciativas de paz. Sin embargo, con motivo del Día Internacional, impulsan ciertas iniciativas de manera especial. Tal es el caso de los buzones de paz y la recopilación de fichas de búsqueda.
Tras la visita del Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, la Conferencia del Episcopado Mexicano invitó a las familias de desaparecidos a enviar los nombres y fotografías de sus desaparecidos para recopilarlos en un documento que será entregado al Papa León XIV.
Janet Moreno, miembro de la Red de Justicia y Paz en el estado de Jalisco, comentó a Aleteia que este documento pretende llevar un conteo real de las víctimas para visibilizar la verdadera dimensión del problema, así como sensibilizar a la sociedad. Además, ayudará a tener un registro documental que podría entregarse a otras instancias internacionales.
Otra de las iniciativas son los “buzones de paz”, que desde hace muchos años se llevan a cabo en diferentes parroquias y que recientemente la Iglesia en México acogió e impulsó.
En estos buzones se han recibido, desde buenos deseos y oraciones, hasta denuncias sobre puntos donde las personas han visto cosas sospechosas. La Hna. Lolita Ramírez -encargada de Casa Luisita, un albergue para madres buscadoras- asegura que, gracias a estos buzones, se ha obtenido información que ha ayudado a localizar personas en el pasado.
En el estado de Jalisco, regiones como San Juan de los Lagos y Ciudad Guzmán ya han implementado estos buzones.
Janet Moreno recordó a Aleteia que los buzones de paz y la recopilación de desaparecidos son solo una parte de lo que el Diálogo Nacional impulsa día a día y mencionó, sobre todo, las mesas de paz, que operan en los 211 municipios prioritarios del país.
En la Ciudad de México, la Compañía de Jesús se reunió con colectivos en una celebración ecuménica. "Como Iglesia, junto a las madres, familias y colectivos de personas buscadoras, seguiremos acompañando su exigencia de verdad y justicia", declararon.
La Arquidiócesis Primada también emitió un comunicado en el qué señaló la tentación que tenemos de acostumbrarnos a esta violencia y volvernos indiferentes. Además, llamó a “Acompañar a las familias buscadoras, abrir espacios para escucharlas, contribuir a la reconstrucción del tejido social y promover caminos de encuentro y de paz no son asuntos ajenos a nuestra misión”.
Mas información
Para obtener más información sobre los buzones de la paz y las diferentes iniciativas de construcción de la paz a nivel nacional se puede consultar la web y redes sociales del Diálogo nacional por la paz











