San Luis Rey de Francia tuvo que arbitrar en su época algunas disputas relacionadas con la elegancias de la vestimenta, dando una buena lección de cordura
La vida de San Luis, rey de Francia, cuya festividad se celebra el 25 de agosto, es una de las mejor documentadas de la historia medieval. La fuente más famosa sobre él es la "Vida de San Luis", escrita por su amigo, el senescal Jean de Joinville. Este último no duda en aparecer en escena junto al rey santo y en salpicar su relato con anécdotas edificantes y más de una lección de cordura.
El doble retrato que surge de ello, del rey santo y de su mejor amigo, es profundamente humano. Joinville narra así un episodio en el que San Luis se ve obligado a dar una lección de elegancia. A quienes no les gusta que se critique su estilo a la hora de vestir les gustará este episodio.
El dominico Robert de Sorbon (que dio nombre a la Universidad de París) reprochó un día a Joinville que iba mejor vestido que el rey. Joinville, tan hábil con la lengua como con la espada, esquivó el golpe con destreza:
Maestro Robert, con su permiso, no tengo la culpa de vestirme con paño verde y vair, pues fueron mi padre y mi madre quienes me dejaron esta vestimenta.
A continuación, contraataca con vehemencia:
¡La culpa es tuya, pues eres hijo de un campesino y de una campesina, y has abandonado la ropa de tu padre y de tu madre para vestirte con un paño más rico que el del rey!
El arbitraje real, una defensa del equilibrio
El pobre Robert de Sorbon ya no sabe dónde meterse; sin duda lamenta amargamente haber hablado. Al ver esto, el rey acude en ayuda del dominico y lo apoya con todo su poder. Sin embargo, poco después, da la razón a Joinville y explica que solo salió en defensa de Robert porque lo veía completamente desconcertado. Luis concluye el debate, como árbitro de las elegancias:
Debéis vestir bien y con pulcritud, pues así vuestras esposas os querrán más y vuestra gente os estimará más. Porque hay que ataviarse de tal manera que los sabios no digan que se exagera, y que los jóvenes no digan que se queda corto.
Dicho esto, ¿cuál es la línea divisoria entre el exceso y la falta? San Luis no situaba el listón en el mismo lugar que su propia esposa, Margarita de Provenza. Según Robert de Sorbon:
El rey se vestía con sencillez; en cuanto a la reina… ¡ella hacía todo lo contrario!
¿Qué lecciones podemos extraer de esta fábula? Una es que siempre nos vestimos para la mirada de los demás. La otra, que, sin embargo, los comentarios desagradables e inapropiados no son bienvenidos: al callarnos, evitamos provocarnos una réplica bien merecida.












