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¿El 23 o el 30? ¿Cuándo se celebra a Santa Rosa de Lima?

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Crédito: Public Domain via Wikimedia

Santa Rosa de Lima, primera mujer nacida en América en ser declarada santa por la Iglesia Católica, es patrona del Perú, de América, de las Indias y de Filipinas. Sin embargo, existe confusión en la fecha de su fiesta. Aquí una breve explicación

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A la primera santa de América se le celebra en dos fechas diferentes. Mientras que en Perú y el resto de Latinoamérica se recuerda el 30 de agosto, el resto del mundo celebra su memoria el día 23. ¿A qué se debe esto? y ¿cuándo deberíamos festejar la memoria de Santa Rosa de Lima?

¿Cómo se elige una fecha?

Primero que nada, la fecha en la que se celebra a un santo no es casualidad. A partir de la reforma al Calendario Romano General, la Iglesia católica elige el “dies natalis” para su memoria; es decir, el día de su muerte terrenal y nacimiento en la vida eterna. Sin embargo, si la fecha de muerte se desconoce o si coincide con una solemnidad, fiesta o memoria que tiene precedencia, la celebración se traslada.

Pero el calendario no siempre ha sido el mismo. Antes del Concilio Vaticano II, no existía un único criterio y el peso de la tradición o devoción local era importante. Lo que la reforma hizo fue recuperar el criterio antiguo del “dies natalis” y aplicarlo de mejor manera, tomando en cuenta también el culto, la historicidad y el rango de importancia de cada fiesta.

Esto es lo que sucedió con Santa Rosa de Lima, la “primera flor de santidad del Nuevo Mundo”, como la llamó Juan Pablo II.

¿Cuándo murió?

Santa Rosa de Lima murió el 24 de agosto de 1617; sin embargo, ese día se recuerda al apóstol Bartolomé.

Al momento de ser canonizada -más de 50 años después de su muerte- el papa Clemente X fijó su fiesta universal el 30 de agosto.

Después, en 1969, con la reforma al calendario litúrgico se modificó la fecha en que la Iglesia recuerda a Santa Rosa de Lima.

En este re-ordenamiento se estableció que su fiesta debía trasladarse para no coincidir con la del apóstol Bartolomé, por lo que se fijó el 23 de agosto, que es el día más próximo a su muerte.

No obstante, la Iglesia determinó que cada Conferencia Episcopal podía fijar otra fecha en caso de que exista una tradición o devoción particular en ese país.

Por ello, aunque todo el mundo recuerda a la primera santa del nuevo mundo el 23 de agosto, Perú, México y otros países del continente mantienen la tradición profundamente arraigada de festejarla el día 30.