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La virtud de san Bernardo que nos lleva hacia la verdad

4 min de lectura
San Bernardo de Claraval

Crédito: Bartolomé Esteban Murillo | Wiki Commons

¿Qué pasa cuando necesitamos tener siempre la razón? San Bernardo muestra cómo la humildad es un camino que nos lleva hacia la verdad. Aquí sus mejores consejos

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¿Cuántas veces hemos discutido con alguien no porque queramos encontrar la verdad, sino porque necesitamos demostrar que tenemos razón? A veces basta una conversación con nuestra pareja, un comentario de un amigo o una corrección para descubrir lo difícil que puede ser reconocer: "Quizá me equivoqué". Pero san Bernardo tiene la clave.

Vivimos en una época en la que defender nuestras opiniones parece casi una obligación. Las redes sociales nos acostumbran a reaccionar, argumentar y responder; y, sin darnos cuenta, podemos trasladar esa misma actitud a nuestras relaciones más cercanas. Escuchar al otro, aceptar una crítica o pedir perdón puede sentirse como una derrota.

La humildad nos acerca a la verdad

Hace casi mil años, san Bernardo de Claraval planteó una idea que sigue siendo sorprendentemente actual: la humildad no nos aleja de la verdad, sino que nos acerca a ella. Para este monje y doctor de la Iglesia, reconocer nuestros límites y dejar de colocarnos siempre en el centro es un paso necesario para conocernos mejor y vivir de una manera más auténtica.

Y quizá ahí se encuentra una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuánto de nuestro sufrimiento y de nuestros conflictos disminuiría si aprendiéramos a reconocer que no siempre tenemos la razón?

San Bernardo y los grados de humildad

Este santo cistersence, nos comparte su receta para momentos de desacuerdo con el otro conformada por 12 niveles de humildad; mismos que nos ayudarán a amar más. Para Bernardo la humildad está estrechamente relacionada con el conocimiento de uno mismo y con la verdad.

1Temor de Dios

Reconocer que no somos autosuficientes y vivir conscientes de nuestra dependencia de Dios.

2No hacer la propia voluntad

Aprender a renunciar al impulso de hacer siempre lo que queremos y abrirnos a una voluntad mayor que la propia.

3Obediencia

No solamente escuchar, sino poner en práctica aquello que reconocemos como bueno y justo.

4Paciencia ante las dificultades

Aceptar las incomodidades, correcciones y contratiempos sin responder inmediatamente con rebeldía o queja.

5Confesar las propias faltas

 Tener la valentía de reconocer los propios errores en lugar de justificarlos o esconderlos.

6Contentarse con lo que se tiene

No vivir constantemente comparándonos con los demás ni deseando lo que pertenece a otros.

7Considerarse inferior a los demás

Este punto requiere contexto: Bernardo no propone despreciarse ni pensar que uno carece de valor, sino combatir la tendencia a considerarnos superiores.

8Evitar destacar y buscar ser el centro

No necesitar constantemente reconocimiento, admiración o protagonismo.

9Hablar con moderación

Aprender a callar cuando corresponde y evitar hablar impulsivamente, especialmente para presumir o imponerse.

10No ser fácilmente propenso a la risa

 En el contexto monástico de Bernardo, se refiere a cultivar cierta sobriedad y dominio de uno mismo, no a considerar mala la alegría.

11Hablar poco y de manera sensata

Cuando sea necesario hablar, hacerlo con prudencia, sin palabras innecesarias.

12Mostrar humildad incluso exteriormente

 Que la humildad no sea solamente una actitud interior, sino que se refleje en el comportamiento, la manera de relacionarse y de presentarse ante los demás.

Estos 12 grados de humildad presentados por el doctor de la Iglesia, no son solamente una lista de comportamiento, sino que Bernardo presenta la humildad como un proceso de transformación interior que va desde controlar el propio ego hasta llegar a una relación más verdadera con Dios, con uno mismo y con los demás.