La mujer cananea nos enseña que perseverar en la oración también es una forma de confiar en el Hijo de David.
En el Evangelio de este domingo, la mujer cananea, confía en el Hijo de David y nos enseña que hay oraciones que hacemos una sola vez. Y hay otras que repetimos durante días, meses o incluso años. Rezamos por un hijo, por la salud de alguien que amamos, por un matrimonio que atraviesa dificultades, por una situación económica complicada o por una decisión que no sabemos cómo resolver.












