El Papa León XIII encomendó el domingo la situación a Nuestra Señora de África. Ella es la patrona del pequeño enclave español que se extiende desde Marruecos y su fiesta está próxima a celebrarse con una tradición muy especial
Ceuta no es precisamente un lugar de fama mundial y a la mayoría de la gente le costaría ubicarla en un mapa. Pero la semana pasada, esta pequeña península de poco más de siete millas cuadradas, que se adentra en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo desde la costa marroquí, y que se encuentra a tiro de piedra (a menos de 20 millas) de Gibraltar y la Europa continental, captó la atención del mundo.

Por razones que no están del todo claras, aunque probablemente motivadas por cuestiones políticas, varios miles de personas cruzaron a Ceuta el 30 de julio, tras enterarse por las redes sociales y por amigos de que la frontera, normalmente vigilada, estaba inusualmente abierta.
Algunos nadaron bordeando la frontera; otros buscaron un lugar para cruzar a pie; varias docenas murieron en esta entrada masiva. Pero en medio de la "alarmante situación" que clamaba por "paz, estabilidad y justicia", el Papa León dirigió la atención de los fieles a la patrona de la península: Nuestra Señora de África.
Una devoción mariana antigua

La devoción a Nuestra Señora de África se remonta a la conquista portuguesa de la región a principios del siglo XV. La imagen, enviada por el rey portugués, representa a la Virgen sentada con Cristo muerto sobre su regazo. Su mano derecha sostiene el cuerpo, mientras que la izquierda sostiene una rama de olivo.
Nuestra Señora de África se celebra en Ceuta el 5 de agosto; por ello, el 4 de agosto -día de la conclusión de su novena y antesala de su fiesta- es un día colorido y festivo en el que se le ofrecen miles de flores. Cada año la plaza nombrada en su honor se llena de festejos, incluyendo bailes y cientos de personas que le llevan ramos de flores.
El 5 de agosto se realizarán procesiones en su honor por toda la península.
En 1425 se construyó una pequeña ermita en su honor, que con los años creció hasta convertirse en el santuario actual.
Los habitantes de Ceuta veneran la protección y el cuidado de la Virgen María, a quien se le atribuyen numerosos milagros, como la protección contra la peste en 1651.

A pesar de las tensiones de estos días, las festividades continúan con normalidad.












