Desde muy pequeña conoció a Dios y se dio cuenta de que, donde coinciden tu sueño, tu talento y la necesidad del mundo está tu misión
Desde pequeña. Alessa García tuvo gran sensibilidad por el dolor ajeno. La primera realidad que le impactó fue el abandono de adultos mayores y, movida por el amor que tenía a sus propios abuelos, decidió dedicarles algunas visitas. Quizá era una prefiguración de la vocación cívica-social que más adelante crecería hasta convertirse en una profesión puesta al servicio delotro.
En 2017, cuando Alessa tenía 17 años, México sufrió uno de los sismos más grandes de su historia, dejando alrededor de 22 mil hogares destruidos en la zona centro del país. Organizada con un grupo de amigos, creó el movimiento Mexicanos fuertes y se dedicaron a vender, abrir centros de acopio y enviar tanto víveres como ganancias a las zonas afectadas.
Dos años después fundó el movimiento apóstolico Muévete. La misión: transmitir a los jóvenes laicos que la fe no se limita a asistir a misa los domingos, sino que exige salir al encuentro del prójimo.
“Nos formamos acerca de los principios de la doctrina social de la Iglesia (dignidad de la persona, solidaridad, subsidiariedad, destino universal de los bienes, participación ciudadana) Pero ¿cómo pasar de la teoría a la práctica? pues con actividades”
Este es el carácter que maduró en Alessa. Decidida y perseverante, estaba convencida de que aun el acto más pequeño podía transformar entornos. Se dedicó a planear, y con el tiempo, aprendió que cuando tienes una iniciativa es bueno rodearte de personas con más experiencia que puedan darte un consejo.
Vocación profesional-cristiana
“Cuando entré a estudiar mercadotecnia y comunicación, me pregunté cómo podía aplicar mi carrera a lo social. Me di cuenta de que hay muchas asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales en las que puedes trabajar de lleno”

Primero formó parte del equipo de Actívate, una plataforma digital orientada a impulsar la participación ciudadana. Actualmente se dedica al desarrollo y la comunicación de CExtraordinario, un programa educativo enfocado en la salud mental de los jóvenes.
A través de conferencias y acompañamiento con especialistas, buscan recordarles que su dignidad es intrínseca e innegociable.
“Les hablamos mucho del servicio, porque cuando tú ayudas a los demás ahí encuentras también tu sentido de vida. El reto es hablar de Dios sin hablar de Dios, porque vamos a escuelas públicas; pero en esencia, entendemos que todo ser humano está hecho para darse y entregarse” explica.
En México, existen hasta 24 suicidios diarios. El índice incrementa entre las personas de 29 a 40 años, pues es la etapa en la cual se enfrentan a mayores retos profesionales en entornos desiguales. CExtraordinario se enfoca en la etapa previa (14 a 24 años) trabajando en colegios de alta marginación.
Tras ser becada por la Fundación Konrad Adenauer para tomar el diplomado “Liderazgo para la Transformación Social”, creó Ciudadanos del futuro, una academia para niños en donde se les enseña sobre ciudadanía y valores a través del juego.
Sin embargo, enfatiza, podemos generar cambio desde donde estemos.

“Antes de trabajar en la asociación civil, estaba en una agencia de coches. Decía, ¿Cómo voy a hacer bien común y construir el reino de Dios aquí? Bueno, no había pensado que hay muchos accidentes automovilísticos ¿cómo podemos hacer para que las personas conozcan más sobre seguridad vial?”
Encontrar tu sentido de vida
“A veces pensamos que no tenemos ningún talento o que no servimos para nada, pero eso es una mentira. Todos en este mundo tienen una razón de estar aquí y un propósito único. Puede parecer súper romántico pero es verdad. Si no te vienen a la cabeza tus talentos, pregúntale a alguien cercano, seguro te dirá dos o tres características que ve en ti".
"Yo encontré a Jesús desde muy chiquita. Y he tratado de serle fiel en lo pequeño, en lo mediano y en lo grande. Obviamente, como todos, me he equivocado, pero con él todo y sin él nada”.
Y profundiza: "Existe también una herramienta llamada Ikigai; es muy buena para descubrir las cosas en que eres bueno, las que te apasionan, por las que te podrían pagar y las que el mundo necesita. Donde empata todo ello, ahí está tu centro. Yo encontré a Jesús desde muy chiquita. Y he tratado de serle fiel en lo pequeño, en lo mediano y en lo grande. Obviamente, como todos, me he equivocado, pero con él todo y sin él nada”.












