Durante el Ángelus, el papa León XIV denuncia «la acumulación y el despilfarro» ante quienes «lloran de hambre».
León XIV ha criticado duramente la tendencia de la humanidad a la «codicia» durante el Ángelus de este 2 de agosto de 2026, que ha recitado en la plaza de San Pedro de Roma, tras tres semanas de descanso en su residencia de Castel Gandolfo. El Papa ha asegurado, por el contrario, que «nada se pierde cuando se comparte».
Al introducir la oración mariana desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa reflexionó sobre el Evangelio de este domingo, que narra el episodio de la «multiplicación de los panes» realizada por Jesús para alimentar a una multitud. Para el jefe de la Iglesia católica, este relato ilustra que «Cristo sacia verdaderamente el hambre de la humanidad, nuestra hambre de verdad y de vida».
«Nada se pierde cuando se comparte», enseñó también León XIV, advirtiendo de paso contra una «enfermedad del alma»: la «codicia». Esta, advirtió, «nos hace perder la razón, pues nos embriaga con riquezas hasta el punto de olvidarnos de quienes lloran de hambre y gritan de sed».
En el actual «desierto de la guerra y la arrogancia», el pontífice estadounidense-peruano señaló «la opulencia de las cosas que se pudren», así como «la acumulación y el despilfarro». Por el contrario, hizo un llamamiento a tener en cuenta «las manos tendidas de quienes no tienen qué comer, las casas incendiadas de quienes no tienen paz».
Durante las vacaciones de verano, León XIV animó a los católicos a dar testimonio de su fe en sus gestos cotidianos, aconsejándoles «la bendición de la mesa» antes de las comidas. Expresó su deseo de que este momento de descanso fuera «un tiempo de serenidad fraternal, en el que se incluya a quienes, a nuestro lado, se encuentran en situación de necesidad», para que «a nadie le falte el pan de cada día».











