¿Te pasa que vas a descansar, pero en ese momento piensas en la siguiente reunión laboral o en la lista de pendientes? Conoce al síndrome del modo siguiente
Terminamos un café y ya pensamos en la reunión. Vemos una película, pero revisamos el móvil para ver qué haremos después. Es la cultura del "¿qué sigue?", una trampa mental conocida como el Síndrome del modo siguiente.
Vivir con el acelerador pisado no solo agota el cuerpo; roba el alma. Nos quita la capacidad de escuchar de verdad a quien tenemos enfrente y de disfrutar los pequeños regalos del día. Dios nos espera en el presente, en un retiro, en unas vacaciones, en una comida familiar, pero casi nunca nos encuentra porque nuestra mente ya se fue al día de mañana.
¿Es posible romper este ciclo sin descuidar nuestras responsabilidades? Sí, lo mejor es que no requiere cambios drásticos. Descubre cómo pequeños ajustes en tu rutina diaria pueden devolverte el dominio de tu tiempo y la tranquilidad del corazón.
¿Qué sigue después?

"La mente humana está preparada para viajar al pasado y al futuro. El problema aparece cuando ya no elegimos hacerlo, sino que vivimos permanentemente unos pasos por delante", explicó la psicóloga Cristina Acebedo.
Aunque no es un trastorno mental, puesto que "nuestro cerebro intenta predecir lo que puede ocurrir para prepararse, evitar peligros y tomar decisiones", argumento Acebedo, debemos reeducar nuestra mente para que viva el presente y no en un constante, ¿qué sigue después?
Entonces, ¿Cómo cerrar las pestañas mentales?
Debido a que vivimos rodeados de ocupaciones y el ritmo de vida cada vez es más acelerado, es importante considerar ciertas pautas que nos ayudarán a relajar nuestra mente y concentrarnos en lo que estamos viviendo.
1Haz pequeñas pausas durante tus actividades
En lugar de saltar de una actividad a otra por inercia, crea una pausa consciente. Cada vez que termines una tarea, deja tu computadora un momento, apártate de las notificaciones del celular o cuelga una llamada para darte unos minutos.
Respira hondo, suelta los hombros, incluso puedes hacer una pequeña oración dando gracias a Dios por haber concluido tu actividad.
2Programa 15 minutos de "Tiempo No-Productivo" (Sin culpa)

La prisa constante nace de la falsa creencia de que nuestro valor depende de cuánto producimos. Necesitamos educar la mente para entender que descansar no es perder el tiempo, es recuperar la vida.
"Detener el cuerpo no significa detener la exigencia", compartió Acebedo en una entrevista. "Incluso en la playa seguimos evaluando si estamos aprovechando bien el tiempo, si deberíamos hacer más planes o si estamos descansando como toca".
Por lo tanto, agendar 15 minutos diarios donde no haya nada que hacer ni un siguiente paso. Sal a dar un paseo sin celular y sin audífonos, simplemente para apreciar el cielo, la naturaleza, los pajarillos cantar, etc. O bien haz una visita al Santísimo contemplándote, sin ninguna otra distracción.
3Cambia el "Tengo que..." por el "Hoy elijo..."
El síndrome del modo siguiente nos hace sentir víctimas de una agenda abrumadora que nos arrastra. Recuperar la presencia requiere cambiar el modo en que nos hablamos interiormente.
Al iniciar la jornada, en lugar de repasar con angustia todo lo que "tienes que" hacer, elige una o dos intenciones del día. Cuando te descubras abrumado por el futuro, repítete esta verdad simple: "Dios me da la gracia para el día de hoy; el mañana aún no existe, lo dejo en sus manos".
Con estas sencillas acciones lograrás hacer un cambio de mentalidad y disfrutar verdaderamente de los días de descanso, de la playa o simplemente de una convivencia familiar.












