“En medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza de la humanidad”, afirma el capellán de un colegio español que se ha convertido en centro de acogida
El servicio de los voluntarios, el compromiso de las instituciones, las oraciones, los gestos de apoyo y cercanía y las palabras de ánimo son bálsamo para los vecinos evacuados de sus casas por el incendio de la Vall d’Uixó.
120 de ellos han sido alojados esta semana en el antiguo seminario de la localidad española de Segorbe. Allí hacen piña, compartiendo sufrimientos y esperanzas.
Algunos miran una y otra vez en sus teléfonos móviles las imágenes de las cámaras de seguridad de sus casas temiendo que el fuego se acerque demasiado a ellas.
Las noticias de la televisión roban lágrimas entre los más mayores, que con los niños son los que menos parecen entender lo que están viviendo.
Sin embargo, la situación cuestiona a todos. Una desplazada atea comenta lo que está descubriendo estos días con José Salas, el capellán del colegio que se ha convertido provisionalmente en su hogar.
“Es una situación de mucho sufrimiento -explica a Aleteia el sacerdote-. Pero en medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza de la humanidad y se hace presente la misericordia y la ternura de Dios de una manera especial”.

Oración
La tarde de este jueves, la capilla del seminario ha abierto sus puertas para la celebración de una Eucaristía.
“Suspendemos las misas del pueblo e invitamos a todo el mundo a esta iglesia, que normalmente no está abierta, a unirse para pedir ante los sufrimientos de estos días y dar gracias por poder vivir esta situación que también puede acercar a Dios”, destaca Salas.
El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, ha invitado a unirse espiritualmente a los más afectados por el incendio a través de esta oración:
Dios todopoderoso y Padre de misericordia, ponemos en tus manos a todas las personas afectadas por el incendio que asola nuestra tierra.
Protege a quienes han tenido que dejar sus hogares, fortalece a quienes viven con angustia e incertidumbre y consuela a quienes han sufrido pérdidas de sus viviendas, de sus bienes y de tantos recuerdos de su vida.
Bendice y sostiene a todos los que trabajan sin descanso para apagar el fuego y socorrer a la población.
Concede condiciones favorables para extinguir pronto el incendio, preserva la riqueza de la creación que nos has confiado y ayúdanos a vivir estos momentos con esperanza, solidaridad y confianza en tu providencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Solidaridad
La colaboración entre personas e instituciones ha permitido ofrecer apoyo y recursos humanos y económicos a los más afectados por el fuego, fuera de control seis días después de su inicio.
Este incendio forestal ya ha quemado unas 10 mil hectáreas y ha obligado a evacuar a miles de vecinos de Chóvar, Almedíjar, Azuébar, Eslida, Torralba del Pinar y otras poblaciones de la Sierra de Espadán, según el gobierno valenciano.
Más de un centenar han podido quedarse en la hospedería del seminario de Segorbe, que la Iglesia ha puesto gratuitamente a su disposición.
Voluntarios de la Cruz Roja están llevando cada día las comidas a los alojados. Y ellos mismos se organizan para servirlas por turnos.
Algunos ya han podido volver a sus casas y el obispado no descarta poder acoger a nuevos evacuados en las próximas horas o días.
Las autoridades de las zonas también están colaborando y haciéndose presentes en los centros de acogida.
El obispo López Llorente ha pedido a la patrona de Segorbe-Castellón, la Virgen de la Cueva Santa, que ayude a vivir “estos momentos con fe, solidaridad y caridad fraterna”.












