Tras un inicio fulgurante, el proceso de beatificación del padre Hamel parece ahora estar en suspenso en el Vaticano, diez años después del asesinato de este sacerdote francés a manos de terroristas mientras celebraba la misa
El 26 de julio de 2016, dos terroristas islamistas degollaron a un sacerdote de 85 años que acababa de terminar su misa en una iglesia de las afueras de Ruán. En muy poco tiempo, el nombre del padre Jacques Hamel y el de la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray dieron la vuelta al mundo. La conmoción es generalizada. Al día siguiente de esta trágica muerte, en el avión que lo llevaba a la JMJ de Cracovia, el papa Francisco rinde homenaje a este "santo sacerdote fallecido en un momento en que ofrecía sus oraciones por toda la Iglesia". Unas semanas más tarde, al celebrar una misa en memoria del sacerdote normando ante peregrinos de la diócesis de Ruán reunidos en la capilla de la Casa Santa Marta, incluso afirmó en su homilía que el padre Hamel formaba parte de la "cadena de mártires". El Papa argentino ya había hecho un llamado a "rezarle" porque "los mártires son bienaventurados", aseguraba.
Ya en el mes de octubre siguiente, el papa Francisco autorizó la apertura del proceso de beatificación del padre Hamel sin esperar el plazo requerido de cinco años tras su muerte. Una dispensa extremadamente rara que anteriormente se había otorgado a figuras como la Madre Teresa o San Juan Pablo II. El obispo de Ruán, monseñor Dominique Lebrun, no pierde tiempo y le confía al padre Paul Vigouroux el papel de postulador diocesano de la causa de beatificación. El proceso se abre oficialmente el 20 de mayo de 2017. Unas semanas antes, el padre Jacques Hamel había sido reconocido como Siervo de Dios, la primera etapa en el camino hacia la santidad, precedida por las de venerable, beato y santo.
El principal reto, pues, es claro: demostrar el martirio del padre Jacques Hamel. Morir por la fe abre automáticamente el camino a una beatificación sin que sea necesario el reconocimiento de un milagro. "Lo que es inusual es que contábamos con testigos oculares de este martirio, mientras que, por lo general, no hay sobrevivientes en este tipo de ataques", señala el padre Vigouroux. La avanzada edad de las personas presentes en los hechos obliga, por lo tanto, a acelerar el proceso. En 22 meses, el expediente se completa y llega a Roma.
¿Un caso en suspenso?

Estas 11 000 páginas, que pesan más de cien kilos, recogen, entre otras cosas, 600 homilías del padre Hamel y 63 actas de audiencias a testigos. En abril de 2019, el expediente se presentó ante el Dicasterio para las Causas de los Santos. "Unos meses después, recibimos un rescrito del Vaticano en el que se declaraba que el expediente era canónicamente válido", explica el postulador diocesano a Aleteia. Esta causa se sumó entonces a los cientos de expedientes que este dicasterio tiene en estudio.
¿Y desde entonces? Nada más… Siete años después de la entrega de este expediente, Aleteia no ha podido obtener la confirmación de que se haya designado a un postulador romano. Este paso es imprescindible para que la causa pueda comenzar a ser estudiada en el Vaticano. "Es el tiempo de la Iglesia", afirma el padre Vigouroux. “Nos apuraron durante 22 meses; ahora ha llegado el momento de tomarse el tiempo necesario”. El sacerdote normando que armó el voluminoso expediente explica las virtudes de esta espera: “Esto permite constatar que todo esto no es solo una moda pasajera y que a esta figura se le sigue rezando”.
Los propios pontífices han hecho referencia al padre Hamel en varias ocasiones desde su muerte, lo que demuestra que este sacerdote no ha caído en el olvido. El papa Francisco recibió, en particular, a Roseline Hamel, hermana del difunto sacerdote, en 2023, mientras que León XIV lo puso como ejemplo ante los periodistas católicos en enero de 2026. El papa estadounidense había exhortado entonces a que su ejemplo los impulsara a convertirse en "buscadores de la verdad en el amor".
¿Podría el décimo aniversario que se dispone a celebrar la diócesis de Ruán dar un nuevo impulso a esta causa? "No creo que Roma sea particularmente sensible a esto", opina el padre Vigouroux. "Es importante conmemorar este aniversario en nuestras parroquias para mantener viva la idea de que la historia no se detiene en el martirio". Más que sangre, es necesario que de esta muerte brote "lo bueno, lo bello, lo justo y la comunión", asegura el postulador diocesano.
No obstante, habrá que esperar aún un poco más antes de ver al padre Hamel recibir el título de beato. En Roma, el tiempo de las causas de canonización no se mide en meses, sino a menudo en décadas.












