Lejos de ser solo un pasatiempo, el ajedrez ayudó a algunos santos a reflexionar sobre la amistad, la humildad, el discernimiento y la confianza en Dios. Sus historias muestran que incluso un juego puede convertirse en un camino de crecimiento espiritual
Cuando pensamos en el ajedrez, solemos imaginar un juego de estrategia, paciencia e inteligencia. Lo que pocos saben es que algunos santos también disfrutaron de este deporte mental o lo utilizaron como una imagen para explicar profundas verdades del Evangelio.
Desde reyes y mártires hasta doctoras de la Iglesia, el tablero de 64 casillas fue para ellos mucho más que una forma de entretenimiento: se convirtió en una oportunidad para aprender virtudes cristianas que siguen siendo actuales.












