Muchos novios se preparan para su boda esta temporada de verano. No te olvides de hacer parte de tu matrimonio a María Santísima, quien sabrá cuidarlo bien
Si una pareja quiere casarse, es muy probable que quiera hacerlo en alguno de los fines de semana de verano comprendidos entre junio y agosto. Y es muy probable también que tenga que reservarlo con, por lo menos, un año de antelación. Ante esto es importante preparar una boda con enfoque mariano que acompañe al nuevo matrimonio.
Son fechas cotizadas: por los días largos, por la luz, por el buen tiempo, por la posibilidad de celebrar parte de la boda al aire libre, porque los niños no tienen colegio, los universitarios han terminado los exámenes y las familias pueden desplazarse con menos estrés. Por las vacaciones, las terrazas, las cenas largas y las sobremesas interminables. Por todo eso y mucho más, las bodas son para el verano.
Buena fecha para recordar tradiciones

Siempre se ha querido llevar algo viejo, como sombra de la historia que la novia ha vivido. Algo nuevo, por aquello que viene por estrenar. Algo prestado, como la felicidad que alguien te deja llevar contigo. Y algo azul. El origen de lo azul no está del todo claro. La tradición parece proceder de la Inglaterra victoriana y el azul se ha relacionado tradicionalmente con la fidelidad, la lealtad y la pureza... Y podríamos seguir enumerando costumbres y tradiciones nupciales de diferentes países.
Pero hoy queremos hacer referencia a una que se ha institucionalizado desde hace relativamente pocos años y que no tiene nada que ver con las tradiciones católicas: lanzar el ramo entre las mujeres solteras, suponiendo que aquella que lo recibe será la siguiente en casarse.
No siempre fue así. Antes, el ramo se llevaba a la Virgen. Se le dejaba a Ella para que sintiese como suya esa unión. El primer milagro de Jesús fue por presión de la Virgen, ni más ni menos que en una boda. Y en algo que a veces nos puede parecer menor: el vino.
Un gesto de unión con María
Por eso se recomienda que el día de la boda la novia se acerque ese día para que la Virgen sea su primera invitada, estando Ella en la mesa de los novios. Y, por supuesto, regalarle el ramo a Ella.
Elige un santuario, una iglesia, la capilla de tu colegio. Dedica un momento, en el ajetreo de tu boda, para pedirle, encomendarle, entregarle a tu nueva familia.
Guiños a María

Hay novias que llevan detalles en su ramo: llevar una medalla de la Virgen en la empuñadura del ramo, un escapulario, un Sagrado Corazón. Son pequeños gestos, pero dicen mucho. La novia lleva flores en las manos y, entre ellas, lleva también una petición, una entrega y protección.
Es importante que el ramo sea el ramo. No otro más pequeñito que acuerdes con la florista para dejarlo después en la iglesia. Los sucedáneos que sean los que lanzas, los que le regalas a tu hermana, a tu amiga... Pero el genuino, el "Ramo", el que ha sido testigo contigo en el altar, ese ramo se lo entregas a Ella. Porque va a ser la que sepa mejor que nadie preservarlo.
Cómo preservar las flores y el matrimonio
La florista tiene la receta para que no se marchiten, para mantenerlas, para conservarlas. Y María tiene la receta para conservar un matrimonio. Es la que mejor puede enseñar a dos personas a perseverar. Porque, aunque las bodas son para el verano, los matrimonios son para toda la vida.
P. D. Si te has casado hace 50, 25 o 2 años, hoy puede ser el día en el que, con el corazón, le regales ese ramo a la Virgen. Ella no necesita un DeLorean para viajar en el tiempo y, además, tiene licencia para quitar, poner y cambiar detalles hasta que todo quede perfecto. ¿No le regalaste tu ramo a la Virgen? Hazlo hoy. ¿Por qué no?












