Mucho antes de que se hablara de bienestar integral, santa Hildegarda de Bingen comprendió que el ser humano no puede separar el cuerpo, el alma y la creación. Su legado sigue ofreciendo una valiosa enseñanza para nuestro tiempo
Cuando se habla de santa Hildegarda de Bingen, muchas personas piensan inmediatamente en remedios naturales, plantas medicinales o recetas antiguas. Sin embargo, reducir su legado a ese aspecto sería dejar de lado la riqueza de una de las mujeres más extraordinarias de la historia de la Iglesia.
Proclamada Doctora de la Iglesia por el papa Benedicto XVI en 2012, Hildegarda fue una mística, compositora, escritora, consejera espiritual y observadora de la naturaleza. Para ella, la salud no consistía únicamente en curar enfermedades, sino en vivir en armonía con Dios, con uno mismo y con toda la creación.












