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¿Conoces la devoción del escapulario de sor Justina?

4 min de lectura
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Crédito: Hijas de la Caridad

Fue a sor Justina Bisqueyburu a quien la Virgen María inspiró la devoción del poco conocido escapulario verde, pero que también tiene promesas de salvación

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Es muy famosa la devoción del escapulario café de la Virgen del Carmen y las promesas que conlleva para quien lo use y cumpla con los requisitos que implica portar este popular sacramental. Sin embargo, la Santísima Virgen María inspiró a sor Justina Bisqueyburu elaborar uno de color verde, menos conocido, pero también promesas de conversión y salvación.

Las apariciones marianas a sor Justina

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La Santísima Virgen se aparece a sor Justine Bisqueyburu

La historia de María Justina comenzó el 11 de noviembre de 1817 en Mauleon, Francia. Nació de una familia humilde y muy niña perdió a sus padres, por lo quedó a cargo de una tía materna que le inculcó una profunda fe y un gran sentido del deber para ayudar a los necesitados.

Muy joven sintió el llamado a la vida religiosa; su alma se inclinaba a la contemplación, así ingresó en la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en París, misma a la que también perteneció santa Catalina Labouré, vidente de la Virgen y a quien dio la Medalla Milagrosa.

Dedicada desde el noviciado a la oración y a atender a los pobres y enfermos se destacó por su caridad, su humildad y devoción. Fue en esta etapa en la que comenzó a tener visiones de la Virgen María, la primera de ellas el 28 de enero de 1840.

Durante su retiro de noviciado, Sor Justina estaba orando en la capilla cuando se le apareció la Virgen vestida de blanco y con un manto azul pálido, pero con los pies descubiertos y los cabellos, que caían sobre sus hombros, no llevaban velo. En sus manos, que tenía cerca del pecho, sostenía su Inmaculado Corazón que despedía llamas resplandecientes.

La visión se repitió a son Justina al final del retiro y cinco veces más durante su noviciado.

El escapulario verde

Fue el 8 de septiembre de 1840, fiesta de la Natividad de María, cuando sor Justina vio nuevamente a la Virgen, pero esta vez llevaba en su mano izquierda el escapulario, que consistía en una sola pieza de tela unida por dos cordones verdes. Por un lado tenía impresa la imagen de María Santísima con su Corazón Inmaculado, traspasado por una espada, y por el otro, la religiosa describió que había visto:

 "Un Corazón ardiendo con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente como el cristal".

Aunque la Santísima Virgen nunca profirió palabra alguna, le fue revelado interiormente el significado del escapulario verde, llamado "Escapulario del Inmaculado Corazón", como un nuevo medio para alcanzar gracias, además, "hará grandes conversiones, particularmente para alcanzar la buena muerte a los pecadores y a los que no tienen fe».

Consuelo de los enfermos

A partir de entonces, las religiosas elaboraron el escapulario verde, tal como se ha descrito anteriormente, pero tiene, además, una cruz de oro y esta jaculatoria que hay que recitar por lo menos una vez al día:

"Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte"

En 1870, el uso del escapulario verde fue aprobado por el Papa Pío IX. Para usarlo no se requiere de ninguna ceremonia especial, simplemente que sea bendecido por un sacerdote.

Este sacramental es de gran auxilio y consuelo para los enfermos, a quienes se les puede poner en su cama, su ropa o en algún sitio de su habitación.