Esta es una época que nos va ganando por la prisa, las pantallas y las preocupaciones. La vida del profeta Elías recuerda que la voz de Dios suele escucharse cuando el corazón aprende a hacer silencio
Vivimos rodeados de ruido. El despertador suena antes de que amanezca, el teléfono no deja de enviar notificaciones, las redes sociales compiten por nuestra atención y las preocupaciones ocupan incluso los momentos de descanso. En medio de ese ritmo acelerado, muchos creyentes se hacen una pregunta sencilla: ¿cómo escuchar a Dios? La respuesta podría encontrarse en la experiencia de un profeta cuya memoria litúrgica la Iglesia celebra cada 20 de julio: san Elías.











