Las vacaciones de verano han llegado y con ello la búsqueda de actividades para que los hijos no se aburran, pero, ¿en verdad es malo que los niños se aburran?
Las vacaciones de verano han llegado. Mientras los libros y uniformes escolares se guardan, los padres se preocupan para que el aburrimiento no llegue a sus hijos. Aunque para muchos padres de familia la rutina sigue igual e incluso mayor carga. También puede ser un momento de convivencia y de creatividad para los niños.
Esto genera que los padres comiencen a buscar cursos de verano, campamentos. Así como también planificar horarios con ellos y horarios de pantallas, ya que los niños esperan con ansias pasar tiempo en sus tabletas o bien jugando en línea con otros compañeros. Todo con el fin de que los pequeños no se aburran y aligeren la carga en el hogar.
Pero, ¿qué le pasa al cerebro de un niño cuando se aburre?

Vivimos en la era de la gratificación instantánea. En cuanto un niño dice 'me aburro', el impulso moderno es encender una pantalla o proponerle un juego estructurado. Sin embargo, la psicología del desarrollo advierte que estamos cometiendo un error.
Como señala la Dra. Vanessa Musoff del Child Mind Institute, 'el aburrimiento es una forma fantástica de enseñar a regular las emociones' y obliga al niño a planificar, organizar sus materiales y resolver problemas por sí mismo. Al rellenar cada espacio en blanco del verano, les estamos quitando el suelo fértil donde brota su propia autonomía."
¿Cómo gestionar el aburrimiento de los hijos?
Aquí te compartimos una sencilla guía que puedes aplicar con tus hijos este verano cuando vayan contigo y te digan: "estoy aburrido", sin desesperarte o terminar por dejarlos jugar en línea por muchas horas. Esos son los consejos de los expertos:
1La regla de los 20 minutos
Cuando un niño se queja de aburrimiento, la frustración suele durar unos 15 o 20 minutos. Si los padres resisten la tentación de darles una pantalla o un juego, el niño cruzará el "umbral del aburrimiento" y empezará a inventar algo por sí mismo.
El Dr. Michael Rich, destaca que "los padres pueden enseñar y modelar a sus hijos que está bien no tener una agenda... para que no solo aprendan a tolerar esa supuesta vacuidad, sino a disfrutarla. De ahí nacen la creatividad y la innovación".
2El "Frasco de las Ideas Ocultas"
Crear juntos al inicio del verano un frasco con papeles que tengan tareas no estructuradas (ej. "Dibuja tu superhéroe favorito", "Construye una cabaña con tres sillas y una sábana", "Inventa un código secreto", "Encuentra el tesoro oculto en el jardín o en el hogar", o construye una nave espacial con cajas de carton", "pinta con manos y pies una obra de arte" entre muchas actividades más).
3Reducir el juguete terminado

Fomentar el uso de materiales abiertos (cajas de cartón, telas, legos básicos, elementos de la naturaleza) en lugar de juguetes que solo hacen una función.
También pueden crear un espacio de manualidades y añadir plumones, stickers, hojas de colores, entre muchas otros utensilios para decorar, dibujar o crear alguna manualidad. Te sorprendera la imaginación de tus pequeños.
Un verano para ser, no solo para hacer
Regalarles a los hijos un verano con tiempo libre real es enseñarles que su valor no depende de lo ocupados que estén, sino de quiénes son. Aprendiendo a tener mayor tolerancia, valorar el tiempo de calidad en familia y con amigos, mientras que su cerebro le permite innovar, crear e imaginar.












