Ir al contenido principal

Un empresario que apoya la obra benéfica de la Iglesia

5 min de lectura
fitzgerald-leo.jpeg

Crédito: Simone Risoluti | via The Papal Foundation

Ward Fitzgerald, uno de los responsables de <em>The Papal Foundation</em>, cuenta cómo "dejó de ser un hombre de negocios y empezó a ser un católico que, casualmente, es hombre de negocios…"

Compartir en :

A principios de mayo, Vatican News informó sobre una audiencia privada que el Papa León XIV concedió a 56 familias de administradores de The Papal Foundation, con la participación del empresario Ward Fitzgerald que habían viajado a Roma para realizar su peregrinación anual. El Santo Padre destacó personalmente los resultados de dos de los proyectos de restauración financiados anteriormente por ellos en iglesias que visitó durante su viaje papal a África en abril.

Esta primavera, la organización anunció su impacto sin precedentes: 15 millones de dólares en fondos asignados a más de 144 proyectos en 75 países, destinados a apoyar "infraestructuras, programas y ayuda humanitaria identificados por el Vaticano, centrándose en las comunidades más necesitadas", según indicaba el artículo.

La Fundación Papal

San Juan Pablo II reza el rosario

También se señalaba que, desde la fundación de la organización en 1988, The Papal Foundation ha distribuido más de 270 millones de dólares en subvenciones, becas y ayuda humanitaria a más de 2.700 proyectos seleccionados primero por el papa Juan Pablo II y posteriormente por sus sucesores.

Se citó al presidente del Consejo de Administración, Ward Fitzgerald, quien describió estos proyectos como "signos de esperanza, que responden a necesidades urgentes y fortalecen las comunidades católicas en los países en desarrollo".

Fitzgerald es director ejecutivo y fundador de la empresa de capital riesgo ExCorde Capital, además de un reconocido gestor de inversiones. Ha hablado con Aleteia sobre la misión de la fundación, la trayectoria de su propio camino espiritual y la necesidad que tiene el mundo de que los católicos den a conocer el Sagrado Corazón de Jesús con palabras y hechos.

Echa un vistazo a los folletos anuales para ver los proyectos clasificados por continente y país.

"En más de 120 países, se han beneficiado más de 400 iglesias y capillas, así como 130 hospitales, 308 colegios, 188 seminarios y más de 450 rectorías, conventos y monasterios. Se han concedido subvenciones tecnológicas a 47 emisoras de radio y televisión católicas".

"Estamos llamados a peregrinar juntos"

Reflexionando sobre su propio camino de fe, Fitzgerald dijo: "No tengo ni idea de por qué fui uno de los elegidos para recibir esta gracia". Se crió en el seno de una familia católica, pero la práctica de la fe no ocupaba un lugar central en su vida. Afirma que "técnicamente no crecí en la fe ni yendo a la iglesia" hasta séptimo de primaria.

Sabía que su padre tenía "raíces católicas", pero no fue hasta que una nueva familia se mudó a la casa de al lado y surgió una amistad llena de fe cuando los frutos comenzaron a florecer. Al tener solo hermanas, Fitzgerald se sintió atraído por los nuevos vecinos, que tenían cuatro hijos, uno de los cuales ha sido su mejor amigo durante más de 50 años.

"La forma en que interactuaba su familia era un testimonio", admitió.

Cuando su padre le preguntó adónde pensaba ir el joven Ward para cursar la secundaria, el chico propuso asistir a un colegio católico con su amigo. Mirando atrás, Fitzgerald cree que quizá esa fuera la oportunidad que su padre estaba buscando.

"Creo que… sintió que hacía falta un impulso", dijo, aclarando que nunca había hablado con su padre sobre el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, el cambio de colegio supuso una transformación para toda la familia.

Veinticinco años más tarde, otro momento reflejó los sorprendentes designios de la providencia. Fitzgerald conoció a un sacerdote que llevaría su fe hacia otra etapa transformadora.

Recordó su vida de joven cuando trabajaba en el centro de Filadelfia y pasaba a diario por la iglesia de San Patricio, en Rittenhouse Square:

"Un día, algo me impactó, como si el Espíritu me dijera: Sabes, tienes doce horas al día para trabajar, siete horas al día para dormir; tiempo de sobra para ir al gimnasio y tomarte una cerveza con tus amigos… pero, cada día, ¿dónde está tu tiempo para Dios?".

"Todo comienza y termina en Cristo"

peregrinación

¿Qué cambió? "Por decirlo de la forma más sencilla", continuó, mostrándose una vez más franco al compartir simplemente su propia experiencia y confesar su propio pecado, "todos estamos quebrantados", afirma, pero lo que más transformó fue su forma de pensar y su aplicación práctica a la vida de fe.

El padre Connor ayudó a su nuevo amigo a darse cuenta de que, aunque dedicaba tiempo a devociones importantes y a una vida sacramental, lo hacía como si fueran "compartimentos de una vida: uno de los muchos "pilares" junto al trabajo, el sueño, las relaciones, la vida social y Dios".

"´Tienes que entender´ —le dijo el sacerdote a Fitzgerald—, que la vida no se compone de estos diversos pilares. Tienes un único fundamento, y es Cristo… Todo lo demás se hace en él", ya fuera trabajar, dormir, tomar cerveza con amigos o conocer chicas… "todo comienza y termina en Cristo".