Quizá no hayas oído hablar de san Antonio María Zaccaria. Pero probablemente sí hayas oído hablar del regalo que hizo a la Iglesia: la devoción pública de la oración de las 40 horas a la Eucaristía. Curiosamente, su apellido, Zaccaria, deriva del nombre hebreo "Zacarías" y significa "Dios se acuerda".
Un santo noble, médico y sacerdote
San Antonio María Zaccaria vivió su vida de una manera tan santa que, a su vez, cada día recordaba a Dios. Cuando conozcas mejor a este maravilloso santo eucarístico, querrás añadirlo a tu equipo de patronos celestiales.
Nació en el seno de una familia noble de Cremona, Italia. Tras quedarse viuda con tan solo 18 años, su madre se dedicó por completo a su educación. Hacía que su hijo repartiera las limosnas que ella reservaba para los pobres, para que aprendiera la compasión de primera mano. Una vez, el joven Antonio vio a un mendigo semidesnudo y le regaló su propia capa de seda.
Su deseo de ayudar a los demás llevó a Antonio a convertirse en médico a los 22 años (¡es el santo patrón de los médicos!) y en médico del alma a través del sacerdocio a los 26, renunciando a la herencia que su condición de noble le habría proporcionado.
Defensor de la Iglesia y fundador de los Barnabitas
Formó parte del movimiento de la Contrarreforma en la Iglesia, cuyo objetivo era reformar la decadencia de la época. San Antonio María sentía una gran devoción por San Pablo y fundó la orden de los Barnabitas, que recibe su nombre del famoso compañero de San Pablo, San Bernabé. También fundó una comunidad de monjas, llamadas las Angélicas, y, como hecho singular, creó una cofradía para padres de familia.
Cabe destacar que, cuando Antonio se ordenó sacerdote, tuvo lugar un acontecimiento milagroso durante su primera misa, del que fueron testigos los presentes. Una multitud de ángeles y una luz sobrenatural rodearon a San Antonio María desde el momento de la consagración hasta que hubo consumido la Hostia. Como era de esperar, este santo fue un ferviente promotor de la recepción frecuente y piadosa de la Sagrada Comunión.
Se convirtió en un predicador maravilloso y era conocido por su humildad, sin avergonzarse de realizar actos de penitencia pública, como llevar una cruz por las calles. Era devoto de la Pasión de Cristo e instituyó la tradición de hacer repicar las campanas de las iglesias a las 15:00 horas los viernes.
El origen de las 40 horas
En 1534, San Antonio María Zaccaria solicitó autorización para exponer solemnemente el Santísimo Sacramento en la catedral de Milán durante 40 horas y para hacer lo mismo en todas las iglesias de Milán. Fue, por tanto, el iniciador de la devoción pública de las Cuarenta Horas a la Eucaristía. (La devoción ya existía de forma privada antes de eso).
Quizás te sientas llamado a preguntar a tu párroco si es posible celebrar esta devoción en tu parroquia, en caso de que aún no se practique.
Como nos enseña elocuentemente san Antonio María:
"La prueba más segura, pues, de vuestro retorno a Dios es que volváis a recibir este alimento. Volved, amigos míos, volved a recibir este Sacramento. Nada puede haceros más santos que este Sacramento, pues en él se encuentra el Santo de los Santos".











