Ha llegado el momento de las vacaciones para León XIV. Tras un año de pontificado intenso, el Papa finalmente se toma un descanso estival. Según anunció la Prefectura de la Casa Pontificia, el pontífice llegó este domingo por la tarde, 5 de julio, a Castel Gandolfo, donde permanecerá hasta el 27 de julio.
Este descanso llega al final de un primer año marcado por una agenda particularmente ajetreada. Entre celebraciones litúrgicas, audiencias, reuniones diplomáticas y numerosos compromisos pastorales, el Papa apenas ha podido disponer de tiempo. Durante estas tres semanas, se suspenden las audiencias públicas y privadas para que pueda encontrar un ritmo más relajado.
Con vistas al lago volcánico Albano, Castel Gandolfo sigue siendo el tradicional lugar de veraneo de los papas. Sus jardines, famosos por su frescura, ofrecen un entorno ideal para el descanso, la lectura y la oración. Se espera que León XIV también dedique tiempo a practicar allí algunas de sus actividades físicas favoritas, como el tenis, la natación y la equitación.
La disminución de las actividades no implica una desaparición total de la vida pública. Todos los domingos, el Papa presidirá el rezo del Ángelus en la Plaza de la Liberdade de Castel Gandolfo, donde los fieles podrán seguir acudiendo a saludarlo. Aparte de este encuentro semanal, no hay eventos oficiales programados, si bien no se descartan reuniones excepcionales.
Un regreso a Castel Gandolfo
La Santa Sede no ha especificado si el Papa se alojará en la Villa Barberini —preparada para él el verano pasado, pero que suele ser la residencia de verano del Secretario de Estado— o en el Palacio Apostólico. Fuentes vaticanas han informado a I.MEDIA que existe un plan para regresar a la histórica residencia de verano de los papas, que Francisco convirtió en museo.
Al retomar sus vacaciones de verano en Castel Gandolfo, León XIV sigue más los pasos de Benedicto XVI y San Juan Pablo II que los de Francisco. El papa argentino optó por pasar todos sus veranos en el Vaticano, prefiriendo un horario de trabajo más relajado sin abandonar la Domus Sanctae Marthae. Benedicto XVI, en cambio, solía pasar varias semanas en las colinas que rodean el lago Albano para leer, escribir y meditar, mientras que Juan Pablo II dividía sus vacaciones entre Castel Gandolfo y las montañas italianas, donde podía practicar senderismo y esquí.
El Papa León XIV tiene previsto regresar al Vaticano el 27 de julio. Las audiencias generales se reanudarán a principios de agosto, aunque no se descarta una nueva estancia en Castel Gandolfo durante el verano, coincidiendo con la Asunción. Mientras tanto, este descanso se presenta como un respiro bienvenido antes de la siguiente etapa de un pontificado que sigue cobrando mayor intensidad.











