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Cómo evitar el riesgo de espiritualizar el dolor

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Karen Hutch - publicado el 02/07/26
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León XIV advirtió sobre el riesgo de "espiritualizar el dolor" recordando que el sufrimiento humano no debe minimizarse con frases piadosas. Una experta lo explica a profundidad

En ocasiones, cuando una persona atraviesa una pérdida, una enfermedad o una depresión, quienes la rodean buscan consolarla con frases como: "Dios sabe por qué hace las cosas", "todo pasa por algo" o "si tienes fe, estarás bien". Aunque suelen decirse con buena intención, estas expresiones pueden provocar el efecto contrario en su salud mental: hacer que quien sufre se sienta incomprendido, culpable o incapaz de expresar su dolor.

Precisamente sobre este tema habló el Papa León XIV durante su viaje a España, al advertir que no debemos espiritualizar el dolor ni minimizar el sufrimiento humano. Sus palabras abren una reflexión importante sobre la relación entre la fe, la salud mental y el acompañamiento emocional.

¿Qué significa realmente "espiritualizar el dolor"? ¿Cómo puede la fe ayudar sin convertirse en una forma de evasión? Una terapeuta católica responde.

¿Qué significa espiritualizar el dolor?

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Rosy Suro, psicóloga católica, explicó qué significa tener cuidado con "espiritualizar el dolor": 

"Espiritualizar el dolor significa tratar de utilizar explicaciones religiosas o espirituales para evitar enfrentar el sufrimiento humano en toda su realidad emocional y psicológica". 

Concretizo que "es una forma de responder al dolor evitando hacerse cargo". Ya que es darle la responsabilidad a la religión o a la espiritualidad del dolor propio sin poder verlo desde la realidad. Esto evita que la persona viva su proceso natural de duelo, enojo, tristeza o miedo.

Encontrando sentido al sufrimiento

Aunque muchas veces el ser humano prefiere y busca evitar el dolor, hay momentos que atravesamos con dificultad. Sin embargo, cuando le damos un propósito al sufrimiento es más fácil llevar un proceso de sanación.  

La especialista explicó la importancia de tener una espiritualidad sana, ya que esta no niega el sufrimiento, sino que le da sentido y al hacer eso, cambia la forma en la que lo afrontamos. Es decir, permitimos que Cristo nos acompañe.

¿Todo pasa por algo?

En ocasiones, quienes acompañan una persona en su proceso, no saben que decir, lo que los lleva a sentir incomodidad ante el sufrimiento y buscan dar esperanza rápidamente para aliviar el dolor del otro diciendo frases como "todo pasa por algo",  "Dios así lo quiso" o "Dios no manda pruebas que no puedas soportar".

Sin embargo, Rosy recomienda a los lectores cambiar esas frases que son muy comunes, por estar presentes en el proceso de aquel quien está sufriendo, basta con estar presentes. El silencio, la escucha y la presencia suelen ser más sanadores que una explicación inmediata.

La fe y la terapia , grandes aliados

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Muchas veces aquellas personas que se encuentran atravesando alguna situación difícil, suprimen sus sentimientos porque sienten vergüenza, tienen una sensación de fracaso espiritual, aislamiento, incomprensión o dificultad para pedir ayuda.  

La especialista en el tema recomienda vivir un proceso de la mano de la fe y de la terapia, ya que aseguró que ninguna de las dos suple a la otra. Sin embargo, cuando actúan en conjunto, es más rápido y fácil sanar. 

"El mensaje del Papa sobre no espiritualizar el dolor es muy valioso y profundo porque se convierte en un puente entre la fe cristiana y la psicología moderna. Ambas coinciden en que el dolor no se debe negar", explicó. 

Dios: nuestro compañero fiel

El papa León XIV nos invita a tomar conciencia de que "Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en Él de modo perseverante". La fe auténtica no exige esconder las lágrimas ni apresurar el proceso del duelo. Al contrario, reconoce que el sufrimiento forma parte de la experiencia humana y que acompañar al otro comienza por escuchar antes que explicar.

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