"No hay mayor amor que dar la vida por aquellos a quienes amas" (Jn 15,13), dijo Jesús. Andrea lo demostró heroicamente durante el devastador doble terremoto que azotó Caracas y la costa venezolana la noche del 24 de junio. Según las publicaciones que Héctor Bello compartió en su cuenta de Instagram, la esposa del futbolista, Andrea, murió al salvar la vida de su hija Alana, de un año y medio, en Cumaná, cuando se derrumbó su edificio.
"Siempre serás nuestra heroína favorita, mamá. Me aseguraré de recordarle a nuestra pequeña lo maravillosa que eras, cuánto la amabas. Le contaré cómo la salvaste, mi amor, cómo diste tu propia vida por nuestra hija. Le diré que eras una mujer valiente, que hasta tu último aliento, nunca la abandonaste".
El defensa, quien recientemente jugó para el Bolívar SC, publicó mensajes en Instagram en los que expresó su dolor, pero también su fe. Dirigiéndose a su hija, escribió: "De ahora en adelante, seremos tú y yo. Y tu mamá nos cuidará desde el cielo. Sé que Andrea me dará fuerzas. Sé que ella ve todo lo que estoy pasando, y sé que también sufre por nosotros. Pero en medio de todo este dolor, estoy convencido de que, si tuviera un minuto para decirme algo, me pediría que te protegiera a costa de mi vida, tal como ella misma lo hizo".
Un drama que no es un caso aislado. Si bien el viernes se rescataron a un bebé y a su madre de entre los escombros, el balance provisional ya es muy grave. Ahora asciende a 1.700 muertos. La ONU estimó el número de personas desaparecidas en alrededor de 50 000. Se espera que el saldo aumente en los próximos días.
Mensaje del Papa
"Quiero expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos afectados por los recientes terremotos que han causado numerosas víctimas mortales y heridos, así como inmensos daños materiales", dijo el Papa León XIV, en español, durante su discurso tras el Ángelus del 28 de junio. Ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro bajo un sol abrasador, el Papa encomendó a las víctimas a la misericordia de Dios: "Mientras rezo al Señor por el descanso eterno de los fallecidos, renuevo mi cercanía espiritual con sus familias, con los heridos y con todos aquellos que se han visto afectados por esta tragedia".
También se encargó de elogiar la dedicación de los equipos de rescate movilizados en el terreno. "Expreso mi gratitud y mi aliento a todos aquellos que trabajan con generosidad en las operaciones de búsqueda y asistencia", aseguró León XIV. De este modo, quiso garantizar al pueblo venezolano la oración y la solidaridad de toda la Iglesia ante el terremoto más grave sufrido por este país latinoamericano desde 1900.










