Los 178 cardenales de todo el mundo presentes en la primera sesión del consistorio convocado por León XIV la mañana del 26 de junio de 2026 hicieron balance del estado actual de la humanidad. Según un resumen de los debates publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, los intercambios coincidieron en la observación de un mundo marcado por divisiones sociales, culturales y espirituales.
En el Aula Pablo VI, donde se celebró este segundo consistorio del pontificado tras el de enero pasado, los cardenales se dividieron en ocho grupos de cardenales electores de todos los continentes y diez grupos de cardenales electores de la Curia Romana o no electores, todos mayores de 80 años. Entre los presentes en las mesas se encontraban los cardenales franceses Jean-Marc Aveline, François-Xavier Bustillo y Philippe Barbarin. Esta reunión, que pretende convertirse en un evento anual, tiene como objetivo apoyar al Papa en su gobierno de la Iglesia Católica.
Tras el discurso de apertura del Papa, la primera sesión, titulada "¿En qué mundo estamos llamados a proclamar el Evangelio?", fue presentada por el cardenal polaco Grzegorz Ryś, arzobispo de Cracovia. Mencionó las "32 guerras" que se libran actualmente en todo el mundo y citó numerosos males sociales, incluido el "tsunami de soledad" en Occidente. El cardenal polaco calificó de "blasfemia profunda y desastrosa" el discurso que instrumentaliza la religión en las sociedades secularizadas, el cual, según él, oscila entre "buscar la grandeza en la libertad de la religión" y, a la inversa, "distorsionar la religión para promover ideas y acciones completamente ajenas a ella".

Durante los debates subsiguientes, se presentó un panorama del sufrimiento que padece la humanidad contemporánea, con términos como "polarización", "violencia", "pérdida de valores" y "fatalismo" repitiéndose como un estribillo. Según el informe publicado por la Santa Sede, los cardenales citaron numerosos males, expresando especial preocupación por el malestar entre los jóvenes y haciéndose eco del "sentimiento general de desconfianza, fatalismo e impotencia ante las instituciones, la democracia y el futuro".
En este contexto doloroso, expresaron su esperanza de que la Iglesia demostrara ser un lugar acogedor, incluso mediante la reorganización de las parroquias. Consideraban que debía ser capaz de reconocer sus propios errores y buscar la manera de recuperar la credibilidad de la que carecen otras instituciones para poder hablar con autoridad en favor de la dignidad humana y la paz.
León XIV no participó en las discusiones grupales, pero estuvo presente en las sesiones informativas posteriores. "Si no estamos ciegos, es cierto que hay mucho sufrimiento", reconoció, e instó a la Iglesia a involucrarse en el fomento del diálogo.
Tras la pausa del almuerzo, la segunda sesión del consistorio se inauguró esta tarde a las 16:00 horas. Está previsto que las sesiones continúen hasta mañana por la noche. Durante estos dos días, se ha solicitado a los cardenales discreción respecto a las conversaciones a puerta cerrada con los medios de comunicación.










