El santo Josemaría Escrivá le debe mucho a su padre, José Escrivá Corzán. No solo fue su amigo, sino también su maestro en la vida y en la fe
José Escrivá Corzán es el padre del santo Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Esto es lo que le enseñó a su hijo.
José Escrivá Corzán nació el 15 de octubre de 1867 en la localidad de Fonz. El 19 de septiembre de 1898 se casó con Dolores Albás Blanc y tuvo seis hijos con ella. José trabajaba en el sector textil. Era copropietario de la empresa Juncosa y Escrivá, a la que le iba realmente bien. La familia pertenecía a la clase media acomodada y parecía que su futuro estaba asegurado.
José no solo se ocupaba de las finanzas familiares, sino también de mantener una buena relación con sus hijos. Se esforzaba por pasar tiempo con ellos, incluido el futuro santo. Josemaría recordaba que esperaba a que su padre volviera del trabajo, pues siempre tenía para él un caramelo o una castaña asada. Su padre también lo llevaba a las ferias y a dar paseos.
Asimismo le enseñó a ser sensible con los demás. San Josemaría recuerda:
"Mi madre, mi padre, mis hermanas y yo siempre íbamos juntos a misa. Mi padre nos daba limosna, que le llevábamos a un hombre con discapacidad que estaba apoyado contra la pared de la residencia del obispo".
La cruz
Sin embargo, la vida de la familia Escrivá no fue un camino de rosas. Cuando el futuro santo tenía dos años, enfermó gravemente. El médico dictaminó que el pequeño no sobreviviría a la noche. Sus padres lo encomendaron a la Virgen de Torreciudad y se produjo un milagro.
Las tres hijas de José y Dolores no tuvieron tanta suerte: Rosario falleció con tan solo nueve meses; Lolita, a los cinco años; y Asunción, a los ocho.
A estas tragedias familiares se sumó la quiebra de la empresa de José. Su socio no cumplió con sus obligaciones. Esto dio lugar a una larga batalla judicial. A pesar de haber ganado el juicio, los costes del proceso, sumados a las pérdidas económicas ya sufridas, llevaron a Escrivá y Juncosa a la ruina, por lo que en 1915 se vieron obligados a cerrar el negocio.
La familia se trasladó a Logroño, donde José encontró trabajo. Por desgracia, hasta el final de la Guerra Civil española en 1939, la familia pasó por una situación de penuria.
A pesar de todas estas dificultades, el padre de san Josemaría se comportó con dignidad:
"Mi padre reaccionó de forma heroica […] Se quedó con mis dos hermanos y con mi madre. Y encontró la fuerza para criarnos, sin escatimar humillaciones, para asegurarnos una vida digna. Podría haberse quedado en una posición que era muy cómoda para la época, si no hubiera sido cristiano y un caballero, como se dice en mi país. No recuerdo ningún gesto brusco por su parte".
Las enseñanzas de mi padre
El fundador del Opus Dei recordaba así a su padre, que padecía una enfermedad:
"Le veía sufrir con serenidad, sin mostrar su dolor. Y vi en él una valentía que fue para mí una lección, porque muchas veces sentí cómo el suelo se me escapaba bajo los pies y se me venía encima, como si fuera a quedar aplastado entre dos placas de hierro. Gracias a esas lecciones y a la gracia del Señor, quizá perdí de vez en cuando la serenidad, pero solo en contadas ocasiones (…). Mi padre murió agotado. Siempre tenía una sonrisa en los labios y era especialmente encantador".
José Escrivá Corzán tuvo sin duda una enorme influencia en el futuro santo y en el Opus Dei que fundó. Le enseñó la fe que sostiene en las adversidades, la confianza en Dios en cualquier circunstancia y el amor.












