Diez días después de que el Papa León XIV exhortara a la ciudad a alzar la mirada, el cielo sobre el Barrio Gótico derramó 100.000 versos donde antaño caían bombas
La noche del 20 de junio, un helicóptero apareció sobre el Barrio Gótico de Barcelona y arrojó 100.000 poemas. Multitudes se congregaron en la Plaça Nova, con los brazos en alto, intentando atrapar marcapáginas con versos sobre la libertad mientras descendían sobre algunos de los terrenos más devastados por los bombardeos durante la Guerra Civil. El evento conmemoraba los 50 años de la democracia española. Ni un solo poema llegó al suelo; todos fueron recogidos por manos que se alzaban hacia arriba o quedaron atrapados en los árboles.
El momento perfecto era difícil de pasar por alto: diez días después de la visita del Papa León XIV a Barcelona.
El lema que los obispos españoles eligieron para la gira de León XIII del 6 al 12 de junio fue "Alzad la mirada", inspirado en Juan 4,35, donde Cristo les dice a sus discípulos que miren hacia arriba y vean la cosecha ya madura en el campo. León XIV mantuvo este tema durante seis días y cuatro ciudades, desde la consagración de la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia hasta los centros de acogida de migrantes en Tenerife. Al concluir su visita, dijo: "Aprendamos de Jesús a mirar a nuestro prójimo, a las personas y al mundo con los ojos de Dios: con amor, respeto y compasión".
La iniciativa del lanzamiento de poemas fue concebida por Casagrande, un colectivo chileno que lleva bombardeando ciudades con poesía desde principios de la década de 2000: Santiago, Dubrovnik, Guernica, Varsovia, Berlín, Londres y Rotterdam.
La premisa es sencilla: las ciudades bombardeadas desde el aire merecen recuperar su cielo. Barcelona fue la décima ciudad de la serie. El Barrio Gótico fue elegido ya que fue una de las zonas más devastadas en marzo de 1938. Ochenta y ocho años después, 100.000 marcapáginas impresos con poemas en catalán y español, escritos por 50 poetas catalanes y 50 chilenos, descendieron desde la misma altura, con el tema de la libertad como eje central.
El paralelismo con la visita de Leo no pasó desapercibido para los presentes. Tan solo unos días antes, la misma ciudad había presenciado un espectáculo de drones que formaba el rostro de Gaudí sobre las agujas de la Sagrada Familia, y un papa había bendecido la iglesia más alta del mundo mientras pedía a la multitud que inclinara la cabeza hacia atrás y mirara.
Ahora, en vísperas del Día Mundial del Refugiado, el cielo sobre la ciudad vieja era de nuevo el protagonista; esta vez, esparcía versos en lugar de drones, poemas en lugar de una bendición papal, pero respondía al mismo gesto: brazos alzados, rostros hacia arriba, recibiendo lo que el aire traía.
La lógica del Evangelio no es difícil de encontrar. "Alzad la mirada" es una promesa sobre lo que uno puede descubrir al alzar la vista. Los barceloneses que se reunieron el sábado por la noche no esperaban poesía divina. Aun así, alzaron la vista y la recibieron.






