La oración de la Iglesia es bellísima, por eso, el neófito que descubre la Liturgia de las Horas encuentra la inmensa riqueza de los tiempos litúrgicos y cada momento es una oportunidad para unirse a Dios, alabándolo con los ángeles, los santos y, especialmente, con la santísima Virgen María, a quien está dedicada el Alma Redemptoris Mater.
La antífona para Adviento y Navidad
El Alma Redemptoris Mater - que quiere decir "Augusta Madre del Redentor" - es una antífona dedicada a la santísima Virgen María que es propia de los tiempos de Adviento y de Navidad.
Se atribuye su composición a Herman von Reichenau, mejor conocido como Herman Contrahecho - que también compuso el "Salve Regina" y el "Veni Sancte Spiritus" -, quien se inspiró en los escritos de san Ireneo, san Epifanio y san Fulgencio.
Esta hermosa antífona puede ser rezada o cantada al concluir el rezo de las Completas, que es la oración para antes de ir a descansar. pero también puede incluirse al finalizar la santa Misa.
La oración en latín
"Alma Redemptoris Mater,
quæ pervia cæli, porta manes, et stella maris,
succurre cadenti, Surgere qui curat, populo:
tu quæ genuisti, natura mirante,
tuum sanctum Genitorem Virgo prius
ac posterius, Gabrielis ab ore
Sumens illud Ave, peccatorum miserere".
En español
"Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza y quiere se levantar.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador, y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores".










