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¿Cómo empezar la construcción o remodelación de una parroquia?

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Monserrat Martinez - publicado el 21/06/26
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Un templo no es solo un edificio, es casa de oración; por ello, cualquier renovación o construcción debe tener en cuenta estos cinco aspectos

Por dónde empezar es una pregunta que puede resultar abrumadora, pero es completamente válida y necesaria antes de comenzar un proyecto de construcción o renovación parroquial. 

Hay diversos factores que intervienen en esta tarea, quizá el más obvio sea la búsqueda de recursos financieros, sin embargo, existen otros no menos importantes. 

Si formas parte de una comunidad —o eres el sacerdote — en la que se planea iniciar una intervención, compartimos algunos pasos que pueden ayudarte. 

planeación templos

1Identifica las necesidades de tu comunidad

Si bien el templo es lo principal, conviene que el proyecto integre otros espacios según el conjunto pastoral antes de tomar acciones definitivas. Algunas preguntas guía pueden ser: 

¿Qué actividades pastorales se realizan? ¿Qué carismas o movimientos existen y cuáles son sus actividades? ¿Cómo es la vida en comunidad de los fieles? ¿Cómo está preparado el espacio para los sacerdotes? ¿Cómo se acomodan los equipos de trabajo? ¿Qué condiciones pueden hacer más fructífero todo lo anterior? 

Por ejemplo, una pequeña habitación sería muy útil para un sacerdote que, tras visitar varias capillas, se retrasa o sufre incidentes para regresar de noche a la parroquia. Además, este espacio serviría para alojar a los misioneros que llegan durante la Semana Santa.

2Forma un comité

Escoge a personas que actualmente representan la voz de la comunidad, algunas de ellas, probablemente, sean miembros del Consejo de Asuntos Económicos. El comité puede acompañar de cerca el proceso, dar testimonio de lo que se hace y buscar ayuda de los fieles. 

Si bien el sacerdote dirige la acción conjunta y cuida de los bienes de la parroquia, tarde o temprano cambiará de parroquia, mientras que la comunidad se queda. Involucrar a los fieles genera un sentido de corresponsabilidad. 

3Consulta a la Comisión Diocesana de Arte Sacro

Cada diócesis posee organismos que brindan asesorías en los asuntos litúrgicos, como puede ser la Comisión Diocesana de Arte Sacro (o Sagrado), la Dimensión de Bienes Culturales o la Comisión Litúrgica. 

Estos se basan en lo que el magisterio enseña sobre la adaptación y adecuación del espacio sagrado, y ayudan esencialmente a que esté ordenado para la celebración, cuidando la belleza en el modo en que se construye.

4Contrata a un arquitecto especialista en arte sacro

Ya que la iglesia no es un edificio cualquiera sino una casa de oración, se requiere un arquitecto con especialidad en arte sacro, iconografía o liturgia. La propia Comisión Diocesana puede conducirte a él o ella y se distinguirá por las siguientes competencias: 

  • Diseña con un profundo sentido teológico de las Sagradas Escrituras. 
  • Se basa en lo que la Iglesia enseña sobre el espacio litúrgico en el Concilio Vaticano II, el Derecho Canónico y la Instrucción General del Misal Romano. 
  • No se limita a repetir estilos antiguos, sino a conocer la tradición de la Iglesia. 
  • Utiliza materiales nobles, sencillos y auténticos, y evita las imitaciones. 
  • Procura que el lenguaje simbólico haga visible lo que el rito proclama: el misterio pascual y la comunión eclesial. 

5Programa talleres de formación para la comunidad

Cada fiel es piedra viva de la Iglesia, conviene que reciba una formación que le permita leer el sentido de los espacios litúrgicos, como conocer sobre el misterio pascual, la iconografía, la historia y la tradición de la Iglesia. 

Le ayudará a discernir los modos de disponer e introducir los elementos en el templo y a adquirir progresivamente una mirada cristocéntrica. 

Por ejemplo, quienes reconocen la presencia de Dios a través de su Palabra, comprenden que el ambón es un lugar sagrado y evitan moverlo continuamente. De igual modo, usarán materiales nobles y coherentes incluso en situaciones provisionales. 

La Dimensión Episcopal de Bienes Culturales en México refiere que una iglesia bien construida o adecuadamente renovada educa la fe, celebra el misterio y ayuda al pueblo de Dios a reconocer que la belleza también puede ser camino de encuentro con el Señor. 

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