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Santa Lutgarda: la primera mujer que tuvo los estigmas

3 min de lectura
Lutgardis of Aywières

Crédito: Public Domain

Santa Lutgarda de Aywières recibió los estigmas en la época de San Francisco de Asís, y es la primera mujer de la que consta que llevó las llagas de Cristo

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El santo no solo imita a Jesús a través de sus acciones, sino que, literalmente, asume las heridas de Cristo. En casos excepcionales, esta imitación de Jesús alcanza un nivel completamente nuevo. Esto se denomina "estigmas" (que significa "marcas") y es un don de Dios concedido a determinados santos y una de ellas fue santa Lutgarda, de quien hablaremos en seguida.

Los estigmas de Cristo

Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que las heridas suelen aparecer de forma visible en la cabeza (pues la cabeza de Jesús fue herida por la corona de espinas), en las manos y los pies (donde Jesús fue herido con los clavos) y en el costado (porque Jesús fue herido con la lanza). Algunos santos han llevado los estigmas de forma invisible, con heridas que causan dolor pero que no son visibles para el mundo exterior.

San Francisco de Asís es considerado generalmente como el primer santo del que se sabe que recibió los estigmas, o al menos el primero del que se tiene constancia en la historia.

Después de él, aunque ocurrió más o menos por la misma época, está Santa Lutgarda de Aywières, una monja cisterciense belga que fue la primera mujer de la que se tiene constancia que recibió los estigmas.

Santa Lutgarda se dedicó al Sagrado Corazón

Sacred Heart

Nacida en 1182 (un año después del nacimiento de san Francisco), Santa Lutgarda ingresó en un monasterio benedictino a los 12 años y comenzó a vivir diversas experiencias místicas.

Una de las experiencias más importantes que tuvo fue un "intercambio de corazones". En su visión, Jesús le preguntó: "¿Qué es lo que quieres, pues?"

Ella respondió diciendo: "Señor, quiero tu Corazón". Jesús respondió diciendo: "Pues bien, yo también quiero tu corazón".

Así, llegó a estar más íntimamente unida a Jesús de una forma que pocos han logrado jamás. Poco después de esto, tuvo otra visión de Jesús; esta vez, él estaba en la cruz. Él la abrazó desde la cruz y ella posó sus labios sobre su costado sangrante.

A partir de ese momento, sus compañeras de la orden solían encontrarla empapada en sangre tras pasar un rato en oración. Sudaba sangre, y también le salía sangre de las manos. Una vez, un sacerdote se la encontró y vio la sangre, pero esta desapareció milagrosamente.

Santa Lutgarda falleció el 16 de junio de 1246, veinte años después de la muerte de San Francisco de Asís. Su misticismo ha fascinado a muchos a lo largo de los años y se la considera una de las primeras santas que difundió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.