La figura del padrino es importante en la vocación de un sacerdote porque tiene una gran misión espiritual: acompañarlo en su ministerio dentro de la Iglesia
Reconocemos la figura del padrino - y de la madrina - para una persona que recibirá un sacramento, que, comúnmente, puede ser el Bautismo, la Confirmación, la Eucaristía o el Matrimonio. Pero, ¿sabías que un futuro sacerdote también puede elegir un padrino? Pues bien, hablemos de su papel espiritual.
La misión del padrino de un sacerdote
Para empezar, la misión del padrino de un sacerdote no es distinta de la de cualquier otro padrino o madrina de sacramento: acompañar en su ahijado durante toda su vida y apoyarlo en su crecimiento como cristiano.
Ciertamente, si leemos el Código de Derecho Canónico, encontramos que solo se refiere a la tarea del padrino del Bautismo:
"En la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo" (canon 872) .
Sin embargo, aunque el Derecho Canónico no contemple la figura del padrino de Ordenación, es una costumbre que se ha acuñado dentro de la Iglesia latina que un candidato al diaconado o al sacerdocio elija como padrino a algún presbítero que considere que le haya ayudado o inspirado para sostener su vocación.

El signo que distingue al padrino de Ordenación
Quien haya acudido a una ordenación diaconal o sacerdotal, habrá observado que el candidato a recibir el sacramento lleva las vestiduras propias de su estado: si recibirá el diaconado, va revestido únicamente con el alba - la túnica blanca -. Y si es un diácono que recibirá el sacerdocio, llevará alba y estola cruzada sobre el pecho.
El padrino se distinguirá hasta el momento en que el nuevo diácono o sacerdote sea revestido con los ornamentos propios de su nueva condición. Se acostumbra que sean el padre y la madre del candidato quienes lleven esta ropa litúrgica, y, acompañados del sacerdote que ha sido elegido como padrino, se la pondrán juntos al recién ordenado.
De este sencillo modo, queda asentada la misión del padrino de ordenación, que, dicho sea de paso, es un honor para él porque se le ha reconocido como un sacerdote digno de ser ejemplo para el hombre que ha comenzado su vida dentro del ministerio presbiteral, comprometiéndose a velar para que permanezca fiel a su estado y vocación.












