El amor del Papa Francisco por el fútbol siempre fue conocido. Hincha declarado del San Lorenzo de Almagro desde su infancia, nunca ocultó su interés por este deporte. Sin embargo, durante el Mundial de Brasil 2014 ocurrió una historia que llamó la atención de aficionados y medios de comunicación: la Guardia Suiza lo invitó a ver el partido entre Argentina y Suiza. La respuesta del Papa terminaría convirtiéndose en una anécdota que refleja tanto su pasión futbolera como su fidelidad a una promesa hecha décadas atrás.
Una anécdota del Mundial de 2014 que muestra la relación del pontífice argentino con el fútbol y la fidelidad a una promesa personal









