Los sacerdotes Jan Bula y Václav Drbola fueron asesinados por su fe católica en 1951 y 1952; son los primeros mártires de la República Checa en ser beatificados
Tras la Segunda Guerra Mundial, el comunismo se extendió por gran parte de Europa del Este, desencadenando una feroz persecución contra la Iglesia católica que se cebó especialmente en los sacerdotes. En Checoslovaquia (hoy Chequia, la República Checa) no tardó mucho en hacerse sentir la mano dura de un gobierno ateo que quería dar caza y asesinar a los líderes de la Iglesia católica del país.
Los sacerdotes católicos, el P. Jan Bula y el P. Václav Drbola, fueron arrestados y asesinados por su fe y ahora son reconocidos oficialmente como "mártires del comunismo".
El cardenal Michael Czerny presidió la ceremonia de beatificación el 6 de junio, celebrada en Brno, en la República Checa. Durante su homilía dijo:
"Los beatos Jan y Václav nos llaman a no vender la verdad a cambio de comodidades o para evitar conflictos, a no cambiar la fe por la aprobación de los demás, a no optar por el silencio cuando se debe dar testimonio, a no sacrificar la conciencia por la comodidad, la carrera o el conformismo".
El padre Jan y el padre Václav son los primeros mártires de la República Checa, aunque se prevé que en el futuro se beatifique a más sacerdotes, religiosos y laicos.
Mártires del comunismo
El padre Jan nació en 1920 y entró en el seminario diocesano de Brno en 1938. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1945 y, en un principio, se le asignó el trabajo con los jóvenes.
Sin embargo, cuando el régimen comunista tomó el poder en 1948, pronto se convirtió en blanco de las autoridades. Fue detenido el 30 de abril de 1951 bajo falsas acusaciones. Se le relacionó con un levantamiento y se le acusó de incitar a un ataque contra funcionarios comunistas.
El P. Jan fue ahorcado en prisión el 20 de mayo de 1952.
El P. Václav estudió en el mismo seminario que el P. Jan, pero fue ordenado sacerdote el 5 de julio de 1938. Se le asignaron las parroquias de Slavkov u Brna, Čučice y Bučovice.
Tras la toma del poder por parte de los comunistas, fue detenido el 17 de junio de 1951. A pesar de que en ese momento se encontraba en prisión, se le acusó además de incitar a un ataque contra funcionarios comunistas y fue ejecutado el 3 de agosto de 1951.
Ambos sacerdotes fueron perseguidos y asesinados simplemente por su fe católica, a pesar de que se les imputaron acusaciones falsas.
Su ejemplo de valiente ministerio durante un régimen opresivo sigue siendo hoy en día una fuente de inspiración para muchos.












